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ERA CAMINANTE CONVENCIDO Y NOCTÁMBULO CALLEJERO ...

Buscaba independencia por inquietud personal y libertad por derecho propio. Quiso conquistar la amistad de su dignidad, pero para ello tuvo que pagar una absurda y cínica deuda jamás contraida, que fiscalizó su vida y la de los suyos. Finalmente cayó en la trampa de la tarántula institucional, de la que sólo le separa una fría y seca tapadera semiabierta...

Acoso. Grabación en octubre de 2009

¡NO A LA INCOMUNICACIÓN,POLUCIÓN Y OSCURANTISMO!

¡DIVULGA LOS SIGUIENTES BLOGS, POR FAVOR!

VAGABUNDO TRAS LA LIBERTAD

EL CUADERNO DE GUILLERMO: NO, GRACIAS. (ACOSO INSTITUCIONAL EXTREMEÑO)

martes, 27 de enero de 2015

Malnacidas (Esas jóvenes hijas de puta)

 

suicidio2

Manuel Rodríguez G.

Acabo de encontrarme con un artículo del excelente escritor Arturo Pérez-Reverte, donde como viene siendo costumbre – atípica sana costumbre en un nada apocado pensante insumiso de nuestra lánguida libertad pseudodemocrática-  califica a cada quien con su referencia más precisa: en este caso como HIJAS/OS DE PUTA.

Uno no es tan valiente, ni tan directo a la hora de nombrar a cierta gentuza, como lo hace tan maravillosamente mi apreciado Pérez-Reverte. Aunque cientos de veces he recordado a esas HIJAS/OS DE PUTA, sólo las he referenciado como MALNACIDAS/OS porque se dice por aquí por este territorio de demasiados cobardes donde malvivo, que pudiera ser que pudiera que sus madres fueran hasta buenas personas, hasta “santas”, pero no por ellos sus hijas/os dejan de ser verdaderas HIJAS/OS DE PUTA. Personalmente he podido constatar en no pocas ocasiones que su condición le vienen a muchas/os de casta; es decir ellas/os y sus madres son unas verdaderas HIJAS/OS DE PUTA, aunque no por ello debo llamarlas a ellas y a sus madres con esa “pertenencia”, sino apocadamente solo MALNACIDAS porque insisto, pudiera ser que pudiera que  sus abuelas o madres de sus madres fueran hasta buenas personas, hasta “santas”…

Me temo que seguiré encontrándome demasiado tiempo y demasiadas veces en este pueblo mío con las/os MALNACIDAS/OS, que putearon y putean a mi hija; con esas HIJAS/OS de PUTAS a los que sólo los llamo así cuando los miro y les acuso con una inmensa mirada de desprecio por el enorme daño que nos hicieron; por supuesto a esas alimañas y a quienes permitieron que un minante acoso y derribo se diera contra nosotros.

Especial mención y recuerdo en estos días a una HIJA DE PUTA; perdón quise decir MALNACIDA, a la que Don Dinero en su momento a través de “papaito”, la colocó en la poltrona de máxima responsable de un centro dependiente de una Caja de Ahorros de todos conocida, para que la “princesita” dirigiera un colegio de alumnado con muy graves problemas  y a los que – me contaron autoridades – no dudó en esconder y silenciar muy graves sucesos entre ellos. Por supuesto la zafia HIJA DE PUTA, - disculpas al lector – sólo  lo decía de pensamiento, ya que solo quería escribir MALNACIDA;  por supuesto como decía, la muy harpía no dudó en defender su “ética y profesionalidad” atacando a víctima y familia y, cómo no, apoyándose en bulos y rumorologías que en su día se habían construido con gente tan HIJA DE PUTA,  como esta MALNACIDA…

Quienes se sientan ofendidos o sencillamente crean inoportunos, soeces y poco correctas ciertas expresiones calificadoras les invito a empatizar con la madre de Carla -principal víctima viva de este estado imperante nuestro- Su hija ya no está con nosotros.

A quienes,  (como yo, mi hija y mi familia) habéis sufrido este terrorismo psico-social no hace falta comentaros nada. Desgraciadamente sabeis de qué hablamos Triste

Os dejo con el crudo, pero interesante, honesto y valiente escrito de Pérez-Reverte

Esas jóvenes hijas de puta

Arturo Pérez-Reverte

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/index.html

Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya, si es que se enteraron. Por eso voy a hacer de aguafiestas, y recordarlo. Entre otras cosas, y más a menudo que muchas, el ser humano es cruel y es cobarde. Pero, por razones de conveniencia, tiene memoria flaca y sólo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando le interesa. Quizá debido a eso, la palabra remordimiento es de las menos complacientes que el hombre conoce, cuando la conoce. De las menos compatibles con su egoísmo y su bajeza moral. Por eso es la que menos consulta en el diccionario. La que menos utiliza. La que menos pronuncia.

Hace dos años, Carla Díaz Magnien, una adolescente desesperada, acosada de manera infame por dos compañeras de clase, se suicidó tirándose por un acantilado en Gijón. Y hace ahora unas semanas, un juez condenó a las dos acosadoras a la estúpida pena -no por estupidez del juez, que ahí no me meto, sino de las leyes vigentes en este disparatado país- de cuatro meses de trabajos socioeducativos. Ésas son todas las plumas que ambas pájaras dejan en este episodio. Detrás, una chica muerta, una familia destrozada, una madre enloquecida por el dolor y la injusticia, y unos vecinos, colegio y sociedad que, como de costumbre, tras las condolencias de oficio, dejan atrás el asunto y siguen tranquilos su vida.

Pero hagan el favor. Vuelvan ustedes atrás y piensen. Imaginen. Una chiquilla de catorce años, antipática para algunas compañeras, a la que insultaban a diario utilizando su estrabismo -«Carla, topacio, un ojo para acá y otro para el espacio»-, a la que alguna vez obligaron a refugiarse en los baños para escapar de agresiones, a la que llamaban bollera, a la que amenazaban con esa falta de piedad que ciertos hijos e hijas de la grandísima puta, a la espera de madurar en esplendorosos adultos, desarrollan ya desde bien jovencitos. Desde niños. Que se lo pregunten, si no, a los miles de homosexuales que todavía, pese al buen rollo que todos tenemos ahora, o decimos tener, aún sufren desprecio y acoso en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos que no tienen los medios o la entereza de hacerse respetar a hostia limpia. Y a eso, claro, a la crueldad de las que oficiaron de verdugos, añadamos la actitud miserable del resto: la cobardía, el lavarse las manos. La indiferencia de los compañeros de clase, testigos del acoso pero dejando -anuncio de los muy miserables ciudadanos que serán en el futuro- que las cosas siguieran su curso. El silencio de los borregos, o las borregas, que nunca consideran la tragedia asunto suyo, a menos que les toque a ellos. Y el colegio, claro. Esos dignos profesores, resultado directo de la sociedad disparatada en la que vivimos, cuya escarmentada vocación consiste en pasar inadvertidos, no meterse en problemas con los padres y cobrar a fin de mes. Los que vieron lo que ocurría y miraron a otro lado, argumentando lo de siempre: «Son cosas de crías». Líos de niñas. Y mientras, Carla, pidiendo a su hermana mayor que la acompañara a la puerta del colegio. La pobre. Para protegerla.

Faltaba, claro, el Gólgota de las redes sociales. El territorio donde toda vileza, toda ruindad, tiene su asiento impune. Allí, la crucifixión de Carla fue completa. Insultos, calumnias, coro de divertidos tuiteros que, como tiburones, acudieron al olor de la sangre. Más bromas, más mofas. Más ojos bizcos, más bollera. Y los que sabían, y los que no saben, que son la mayor parte, pero se lo pasan de cine con la masacre, riendo a costa del asunto. La habitual risa de las ratas. Hasta que, incapaz de soportarlo, con el mundo encima, tal como puede caerte cuando tienes catorce años, Carla no pudo más, caminó hasta el borde de un acantilado y se arrojó por él.

Ignoro cómo fue la reacción posterior en su colegio. Imagino, como siempre, a las compis de clase abrazadas entre lágrimas como en las series de televisión, cosa que les encanta, haciéndose fotos con los móviles mientras pondrían mensajitos en plan Carla no te olvidamos, y muñequitos de peluche, y velas encendidas y flores, y todas esas gilipolleces con las que despedimos, barato, a los infelices a quienes suelen despachar nuestra cobardía, envidia, incompetencia, crueldad, desidia o estupidez. Pero, en fin. Ya que hay sentencia de por medio, espero que, con ella en la mano, la madre de Carla le saque ahora, por vía judicial, los tuétanos a ese colegio miserable que fue cómplice pasivo de la canallada cometida con su hija. Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta.

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jueves, 1 de enero de 2015

¿Feliz Año Nuevo? Ayer como tantos días…

Copa rota

Manuel Rodríguez G.

Como mucha gente, debería dar la bienvenida a este otro "Feliz Año Nuevo", pero no lo haré. Ni me apetece ni quiero entrar en ese juego hipócrita e indecente que en muchos casos, representan fechas como estas.

Aunque soy agnóstico, no por ello respetuoso con las creencias y filosofía de la gente, supongo que ese “espíritu navideño” surgió de lo que la tradición cristiana quería plasmar y transmitir con el nacimiento del “Mesías” y lo que ello representaba para un colectivo cada vez más numeroso.

Lejos de ese inicial espíritu de solidaridad, paz, armonía y apoyo a los demás, que originariamente representaba esa fe, observo un exceso de superficialidad, de competitividad, a veces de narcisismo egocéntrico, de consumismo, de rivalidad, de hipócritas alabanzas nada sentidas, de falsas comprensiones hacia los demás. En definitiva observo demasiada frialdad para con las necesidades de los demás; demasiada hipocresía para la realidad actual de tanta gente necesitada y anclada en una muy dañina pobreza material, de recursos económicos. Curiosamente denostados por otra pobreza menos llamativa, tan extensiva como la primera, aunque más lamentable: la pobreza ética de quienes quieren ocultar o sencillamente pretenden ningunear tristes realidades sociales.

Ayer, como cualquier otro día, cené junto a los míos (Silvia, Daniel y nadie más) lo que mi economía me deja y lo que mi realidad y mis sinsabores me permiten. Ayer noche me adentré inconscientemente a reflexionar sobre las realidades de demasiada gente que seguro no pudieron llevarse un buen trozo de carne o de pescado a sus estómagos, penados a casi ayunar en esa última cena del moribundo 2014, y eso me producía cierto mal sabor cuando intentaba masticar, con bastante monotonía una carne jugosa en su continente y contenido, pero apática en su contexto final de año.

Ayer también me evadí y viajé a mis años de adolescencia, cuando esa cena y esa noche eran especiales y duraderas por lo mucho que representaban. Tras ella, se presagiaban momentos de alegría, compañía anhelada y mucha mucha jovialidad, en una extensa noche que por especial se hacía breve pero intensa. Noche ilusionante como la que debe amparar una edad tan crítica, pero a la vez tan motivadora y a la vez tan utópica como representa ese cambio radical que es la adolescencia.

Ayer, como cualquier día tuve que callar, esconder y tragarme, sentimientos nada dulces ni acogedores: Mi hija, una vez más seguía penitente y castigada a seguir viviendo en soledad su triste adolescencia, su condena eterna impuesta por tantos miserables y apoyada por la complicidad y complacencia de demasiados hipócritas de este cobarde lugar que me ha tocado vivir; miserables que a esa hora estarían disfrutando de sus sueños y conquistas ganadas; aún a pesar de las muchas falacias, falta de empatía, inconsistencias, juegos sucios y falta de ética usados en su día a día.

Ayer mi hija, una vez más, estuvo penada a no soñar ni disfrutar de una merecida amistad, de un grupo con el que proyectar su original y ya antigua alegría. Ayer mi hija estuvo castigada a seguir viviendo forzosamente con su única compañía: la dura y minante soledad. Mi hija sufre una pobreza extrema de compañía grupal desde su más tierna infancia. Se la debe a un extenso colectivo de malditos pobres de ética, dignidad y empatía, que lejos de ayudarla y ser solidaria con sus dificultades la exiliaron a una exclusión total en sus pseudocolegios de plástico inmaculado, para proyectar bulos y muy dañinos rumores locales a costa de esconder una falta total de ayudas para paliar su déficit atencional. Esa dejadez del sistema escolar provocó una indefensión y falta de pertenencia total al grupo que finalmente dio lugar a un desgastante proceso de acoso escolar que llegó a ser muy intenso y minante; tanto que se vio obligada a dejar sus colegios con apenas 11 años.

martes, 16 de diciembre de 2014

It Gets Better project, ¿luchará contra el acoso escolar en España?

 

Manuel Rodríguez G.

Son muchas las organizaciones institucionales y no gubernamentales que han surgido paralelamente a ese terrorismo socioeducativo denominado bullying o acoso escolar, que sigue creciendo más y más, cual cáncer imparable. Organizaciones demasiadas veces dependientes de una política viciada de enfermizos corporativismos y de falsas publicidades estatales; tanto que no dudan en medrar y mirar a otro lado, ningunear o sencillamente abandonar el deber ético de auxiliar a determinadas víctimas. Víctimas originariamente de vulgares aprendices de matones e incluso de algunos principiantes psicópatas aventajados; pero lo peor, víctimas también de la caprichosa “vara de medir” institucional, que dependiendo del caso denunciado actúa a veces apocada y otras, los casos más graves, simplemente como vulgar convidado cómplice pasivo y complaciente por omisión. Casos donde lejos de cotejar y llevarse a cabo  la práctica de un riguroso protocolo antiacoso, la balanza se alinea unilateralmente con los colegios implicados y desdice, desmiente o sencillamente niega ese acto de violencia extrema, generalmente psicológica. Parece ser que resulta más cómodo y práctico callar, mirar a otro lado, disimular e incluso desatender los apoyos que cualquier hostigado necesita que luchar eficaz y honestamente por los derechos de tanta víctima aislada y chantajeada. No debe ser práctico contrariar las consignas de la mano que da de comer a tanto perro faldero, llámese ong o asociación proderechos del ramo, que, insisto, medran y pasan de ser teóricos defensores de los derechos de la víctima a ser en la práctica una pieza más de esa partida amañada de ajedrez donde todo vale con tal de que el sistema educativo salga inmaculado e incluso fortalecido de ese esperpéntico juego terrorífico. Tétrica y paradójicamente los supuestos luchadores y comprometidos defensores de los acosados (generalmente menores), pasan a ser vulgares cómplices cobardes de ese macarra sistema educativo que aún a día de hoy niega que el acoso escolar campee a sus anchas por tantas y tantas aulas.

La noticia que sigue a continuación habla de una organización americana contra el acoso escolar que acaba de abrir sus puertas en nuestro país. Ojalá no se quede en una de las muchas “herramientas” nada prácticas que pululan en nuestro país enfandangado de publicidades engañosas y de meros escaparates, pero vacíos de prácticas puestas en marcha.

Por mi parte tacho lo que más abajo se afirma,

número de teléfono 112 para denunciar cualquier tipo de acoso o agresión  y diferentes formas de contacto para asociaciones como la fundación ANAR o Protégelos. (**)

pues en su día contacté con las referidas, teléfono 112, ANAR y Protégeles entre muchas otras supuestas organizaciones de ayuda, siendo el escandaloso resumen de esos contactos, una extensa denuncia no atendida por el 112 a pesar de la gravedad del asunto (acoso escolar hacia mi hija e institucional hacia mi) una patética y mísera respuesta estudiada de un interlocutor latino, al día siguiente al contactar con ANAR, y ser tratado como si yo fuese el culpable de los males de mi hija, comprobando que el corporativismo reinante entre instituciones era exacerbado y muy dañino (El propio 112 me había “invitado” la noche anterior a ponerme en contacto con esta asociación, por lo que pude comprobar in situ cómo “ayudan estas pseudo organizaciones pro-derechos del menor”).

Respecto de “Protégeles”, después de muchos contactos e incluso de un informe que les resultó incomodísimo facilitármelo, ya que constataba el pronunciado acoso escolar sufrido por mi hija en sus colegios, no tuvieron la talla ética ni profesional de llevar a cabo el deber que supuestamente les debería caracterizar. Sencillamente nos quedaron “tirados”.

Ojalá que esta web que se anuncia a continuación sea más limpia, ecológica y ética que las muchísimas a las que acudí pero que en modo alguno ayudaron. Somos demasiadas las víctimas que seguimos sintiéndonos desatendidas y humilladas por esa tiranía institucional que no pocas veces chantajea, presiona o “seduce” con prebendas diversas las barrigas llenas de tantos denominados “defensores, garantes o protectores de menores” para que estos callen, otorguen o sencillamente no se impliquen, cual repito vulgares testigos cobardes y silenciosos de actos y vivencias tan amargas como las que suelen verificarse en cualquier caso de acoso…

It Gets Better, la web que lucha contra el acoso escolar llega a España

David Valero (Fuente http://www.adslzone.net/)

It Gets Better, el portal web con origen estadounidense  que tiene como objetivo ayudar a los jóvenes que sufren acoso escolar o bullying, ha llegado por fin a España tras su exitoso paso por otros países. En esta página, los usuarios podrán encontrar mensajes y ayuda para superar cualquier situación de violencia en su entorno.

Con la presentación del portal It Gets Better en nuestro país, cualquier persona que lo desee puede buscar de forma anónima la asistencia y apoyo necesario para poder afrontar estas desagradables situaciones que se producen a edades cada vez más tempranas. En la web hay disponible un apartado dedicado a los testimonios de muchas personas que han pasado por situaciones similares. Los vídeos están alojados en el portal YouTube y se podrá tener un acceso a los mismos de forma fácil y cómoda desde It Gets Better, para poder ver a otros usuarios relatar experiencias y formas de superar el conocido como bullying o acoso escolar.

Según los responsables del proyecto It Gets Better, al menos el 43% de los jóvenes de edades situadas entre los 12 y los 25 años, que han sufrido este tipo de acosos ha pensado alguna vez en suicidarse y casi un 17% lo habría intentado llevar a cabo. Es por ello que esta web nació en Estados Unidos con el objetivo de mostrar la salida a este tipo de situaciones y por ahora los resultados han sido bastante satisfactorios, de hecho su expansión internacional ha llegado a países como Chile, Brasil, Paraguay, Puerto Rico, Australia, Suiza, Portugal, Italia o Austria.

Dentro de la web podremos navegar a través de distintas categorías, destacando especialmente aquella orientada a saber dónde y cómo buscar ayuda. En este apartado destacan tanto el número de teléfono 112 para denunciar cualquier tipo de acoso o agresión  y diferentes formas de contacto para asociaciones como la fundación ANAR o Protégelos. (**)

It-Gets-Better

Las redes sociales, utilizadas como arma para el acoso

Una de las lacras de la era moderna es la facilidad de esconderse bajo el anonimato que ofrece Internet para increpar y acosar a otros usuarios. Este concepto se lleva al extremo en las redes sociales donde día sí y día también se registran situaciones de acoso, ya no sólo hacia los jóvenes, si no a cualquiera que pueda pensar de forma diferente. Aunque las propias aplicaciones tratan de regular esto en base a condiciones internas de uso específicas, todavía se echa en falta una mayor implicación por parte de los Gobiernos para ayudar a paliar este tipo de conductas.

jueves, 23 de octubre de 2014

Contra el olvido

vagabundo tras la libertad

Manuel Rodríguez G.

Hace 4 años y medio que abrí el presente blog con un escrito de denuncia pública realizado un año antes. Aunque ha pasado demasiado tiempo y mucha gente ha visitado esta bitácora – hoy se han llegado a las 300.000 visitas – las cosas muy poco han cambiado. Si acaso que el muy grave caso que denuncio ha pasado a ser enterrado por el Sistema educativo extremeño en connivencia con bastantes “macarras y miserables” afines de otros estamentos extremeños, ampliamente descritos en

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/

Ocultamiento de un muy grave caso de acoso escolar y luego vergonzosamente agravado en acoso institucional hacia mí y mi familia por denunciar graves hechos.

Han pasado muchos años y mi hija ha sido castigada al olvido. Castigada a estar en casa, sin ayuda alguna, sin esperanza de futuro, sin visos de una adolescencia/ juventud digna, sin ilusiones, sin compañía, sin nada, sólo el olvido del exilio obligado por tanto miserable y de esos altos cargos y políticos de turno que negando la evidencia han hecho que este caso poco conocido finalmente quieran enterrarlo definitivamente en el más lúgubre oscurantismo. Y es que un caso no conocido pasa a ser un caso inexistente.

No son pocas las veces que he pensado en cerrar este sitio; sin embargo cuando compruebo que hay demasiados personajes nada productivos que tienen la potestad chulesca de desautorizar derechos de mi hija; cuando observo que determinados apoyos que le son negados fluyen por esos mismos como favores a terceros y no como compensación ante desigualdades e incluso usados como sobornos psicológicos hacia nosotros; cuando soy consciente que el tráfico de influencias puede ser usado por esos siniestros contra mí; cuando constato que las leyes son caprichosas y usadas unilateralmente para que ellos puedan evadirla y a la vez esas mismas leyes en modo alguno me protejan contra ellos; cuando percibo que la honradez es sólo una lucha individual y devaluada, mientras la corrupción es premiada y recompensada por tanto trepa inepto…Cuando soy consciente de todo esto, es cuando reflexiono y me digo -debo seguir. No puedo consentir que mi hija sea condenada a tanta basura institucionalizada. Me niego a olvidar y a deponer mi dignidad y la de mi hija –

Lo contrario, me temo, sería darme por vencido ante tanto corrupto e inepto institucional. Con ello ayudaría a disfrazar y olvidar este grave caso de acoso institucional, donde la víctima principal, mi hija sigue penada. Lucho y lucharé por tanto contra el olvido y oscurantismo que sólo interesa a aquellos indeseables que intentan y buscan tapar con sus agresivos temores sus Síndromes de Diógenes institucionales; y es que cuando un caso se oculta o no se conoce sencillamente no existe…

Os invito a leer ese primer artículo expuesto en el nacimiento de este blog y, cómo no a curiosear en él

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/03/acoso-escolar-e-institucional-extremeno.html

lunes, 20 de octubre de 2014

El Síndrome del Espectador

 

…Hablando de acoso y silencios complacientes y consentidos: ¿De qué parte estáis?

“Si no levantas la mirada y haces algo, lo más probable es que padezcas el síndrome del espectador. El hecho que haya cientos delante de ti, no significa que necesariamente vayas por buen camino. Haz algo HOY mismo!”…

oveja negra

En Queens, NY, durante 1964, Kitty Genovese fue brutalmente golpeada y asesinada delante de 38 vecinos que la vieron luchar por su vida durante media hora. Ninguno intervino para ayudarla, a pesar que no dejó de ...pedir ayuda a gritos. Este informe derivó en una investigación que los científicos llamaron “El síndrome del espectador”.
El estudio reveló que si una persona es testigo de un crimen es probable que se involucre e intente ayudar a la víctima. Pero a medida que crece el número de testigos las posibilidades que ayuden, disminuyen drásticamente. “Cuando la gente está en un grupo, la responsabilidad de actuar se diluye”. Todos piensan que alguien mas va a llamar al 911 y por eso…nadie lo termina haciendo!!
La Biblia también habla de esta dinámica social cuando dice: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. No dice como “lobos”, sino como “ovejas” ¿Cómo se descarría una oveja? Se pasan la vida mirando el trasero de las otras ovejas, dando por sentado que hay un pastor enfrente del rebaño. El movimiento de mirar traseros de ovejas es hipnotizador. Es una extraña sensación de seguridad. Los puedes reconocer porque suelen comentar cosas como: “Debemos estar yendo por buen camino, mira la cantidad de traseros delante nuestro. ¡Tantos traseros de ovejas no pueden estar equivocados!”.

Si no levantas la mirada y haces algo, lo más probable es que padezcas el síndrome del espectador. El hecho que haya cientos delante de ti, no significa que necesariamente vayas por buen camino. Haz algo HOY mismo!

martes, 7 de octubre de 2014

La motivación, clave en el aprendizaje

Carmen Pellicer
La capacidad del cerebro para aprender es inimaginable. Las neuronas están cambiando constantemente y realizando millones, trillones de conexiones y circuitos por los que transcurre la información, pero no toda ella se convierte en conocimiento. ¿Que hace que el aprendizaje sea eficaz? El deseo de aprender es algo que se desarrolla a lo largo de toda la vida, y se mantiene aunque la forma en que se manifieste cambie con el tiempo.
Imagínate que quieres comprarte un coche. Vas viendo en los diferentes concesionarios hasta que te decides por un modelo deportivo que te encanta pero se pasa un poco de tu presupuesto. En las semanas siguientes que le andas dando vueltas a si puedes o no permitírtelo, ¡los ves por todas partes! ¡Nunca te habías dado cuenta de cuantos circulan por ahí! Y de repente aparecen por todas partes.
Cuando nuestra mente percibe que algo responde a nuestros deseos y necesidades, activa los mecanismos de la atención y la percepción con más intensidad. Cuando tenemos una razón, un motivo para aprender algo, aprendemos mejor. La motivación al aprendizaje es un elemento importante para que se produzca el aprendizaje, pero no el único.
Los niños aprenden cosas de forma natural y sin una clara conciencia de muchas cosas que van absorbiendo mientras maduran. Pero en la adolescencia el factor de la intencionalidad en el aprendizaje cobra una importancia extraordinaria. Pueden decidir no aprender, o simplemente dejar de aprender lo deseable y necesario para afrontar la vida. Por eso hablamos de la importancia que tienen la motivación y las actitudes hacia el aprendizaje.
Es clave que desarrollen un equilibrio entre:
  • Los intereses y las capacidades que tienen. Cuando se dan de forma espontánea, ¡estupendo! Pero a veces necesitamos buscar y abrir nuevos campos de experiencias donde puedan sentir que hacen las cosas bien, mejor que en otras, y destacan.
  • Las necesidades, que se centran en la necesidad de logro de lo que se proponen, la necesidad de apego afectivo, incluidos los adultos, y pertenencia y reconocimiento al grupo de iguales, y la necesidad de dominio, de liderar o ser protagonista, ganar o destacar en lo que hace.
  • Las actitudes, el estado emocional y los sentimientos. Si los niños disfrutan o se aburren, están satisfechos, o irritados o tristes. Todo influye, y no todas las actividades son divertidas o fáciles, pero si pueden afrontar el cansancio y la frustración, y disfrutar aprendiendo, manteniendo un concepto positivo de si mismos y sus capacidades, es más fáciles que alcancen sus metas.
  • Sus aspiraciones y expectativas, lo que tienen ‘en mente’, como decimos coloquialmente, y que está vinculado con las razones que tienen para aprender. Cuando estas razones tienen una fuente externa, como el deseo de la recompensa, la promesa de un premio, o sacar buenas notas, o el temor a sacarlas malas, lo llamamos motivación extrínseca.
Cuando las razones por las que se implican en una tarea de aprendizaje no tienen una recompensa inmediata o visible a corto plazo, cómo disfrutar de lo que hacen, o considerarlo valioso, le llamamos motivación intrínseca y probablemente es cuando los educadores nos sentimos satisfechos.
Fuente:
http://www.ceide-fsm.com/2013/02/la-motivacion-clave-en-el-aprendizaje/
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El cuaderno de Guillermo NO, gracias (Acoso escolar e institucional extremeño)

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