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ERA CAMINANTE CONVENCIDO Y NOCTÁMBULO CALLEJERO ...

Buscaba independencia por inquietud personal y libertad por derecho propio. Quiso conquistar la amistad de su dignidad, pero para ello tuvo que pagar una absurda y cínica deuda jamás contraida, que fiscalizó su vida y la de los suyos. Finalmente cayó en la trampa de la tarántula institucional, de la que sólo le separa una fría y seca tapadera semiabierta...

Acoso. Grabación en octubre de 2009

¡NO A LA INCOMUNICACIÓN,POLUCIÓN Y OSCURANTISMO!

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VAGABUNDO TRAS LA LIBERTAD

EL CUADERNO DE GUILLERMO: NO, GRACIAS. (ACOSO INSTITUCIONAL EXTREMEÑO)

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lunes, 4 de febrero de 2013

OBSERVACIONES AL DECÁLOGO DEL SR. EMILIO CALATAYUD


Joaquín Díaz Atienza









Existe la creencia generalizada de que, detrás de la conducta delincuencial infanto-juvenil existe, en todos los casos, una familia destrozada y un niño/a maleducado. En definitiva, unos padres incompetentes. Eso parece desprenderse del decálogo: unos padres incompetentes frente a una sociedad inocente y que facilita, promueve y difunde el respeto, la igualdad de oportunidades y la solidaridad entre sus miembros. Ante esta cultura socio-antropológica en lo que respecta a cualquier tipo de desadaptación social infanto-juvenil, no es raro que los padres me pregunte en la consulta ¿En qué hemos fallado?. Y yo les daría como respuesta que se lean el decálogo del Sr. Emilio Calatayud. Lo que sucedería a continuación de su lectura, estoy seguro, lo pueden imaginar: “Tenemos varios hijos y solo éste presenta el problema de conducta, hemos aplicado las mismas pautas educativas, hemos intentado educarlo de la mejor forma posible, pero siempre ha sido un niño rebelde, negativista y desafiante”.

Efectivamente, el tema es más complejo de lo que parece. Solo una lectura causal superficial sobre este problema creciente, justificaría los problemas de conducta en nuestros hijos. Y las “razones” de Calatayud, aunque razonables, no son las más importantes.

Sabemos que en la etiopatogenia de los trastornos de conducta no es la genética lo más importante, aunque debemos reconocerle un cierto rol en cuanto que influye bastante en las características temperamentales del niño, crisol sobre el que germinan las distintas vulnerabilidades de nuestros hijos frente a otros factores de riesgo de capital importancia. A saber:
1. Una familia víctima, ella también, de una cultura social insolidaria, egoísta y consumista que maneja con dificultad la gestión psicológica de la frustración y la demora en la gratificación. También, una familia que tiene un falso concepto de lo que es la libertad y la responsabilidad y como hay que inculcarlas en nuestros hijos. EN ESTE PUNTO SE INCLUIRÍAN TODOS LOS ASPECTOS CONTEMPLADOS EN EL MENCIONADO DECÁLOGO.
2. La asimilación de estos valores por parte del grupo de iguales entre el que se mueve nuestros hijos, viéndose obligados a seguirlos si no quieren ser excluidos del grupo de iguales.
3. La influencia fundamental que ejerce el grupo en nuestros hijos adolescentes que sabemos es mayor en esta edad que la que podamos ejercer los padres.
4. Una Ley del Menor y una serie de consignas socio-educativas malentendidas sobre el respeto a los hijos, viéndose los padres avocados a un no saber como actuar sin caer en la acusación de maltrato.
5. Una infravaloración de los valores fundamentales para los que estamos obligados a vivir en sociedad, como son la solidaridad, la tolerancia, el consumo responsable, la gestión emocional de la frustración y el respeto a las diferencias.
6. Unos servicios sociales y de intervención comunitaria totalmente insuficientes. Por tanto, limitados en la intervención preventiva y de tratamiento.
7. Unos servicios sanitarios insuficientes y escasamente especializados. Por no enumerar, el escaso interés, cuando no rechazo de los profesionales, ante este tipo de problemática.
8. La ausencia de una política social y sanitaria realistas y eficientes realizadas por políticos que respiran con alivio cuando ven que toda la responsabilidad recae sobre los padres.
9. En definitiva, una frivolización, cuando no exaltación, de la agresión como instrumento en la resolución de nuestros conflictos cotidianos. Aspecto que se da tanto entre las personas como en el ámbito institucional.
Por todo ello, creo que la culpa de la delincuencia es un problema de todos, es un problema de la sociedad en su conjunto, sociedad que comienza en la familia y termina en el parlamento que elabora las leyes.
Fuente:
http://paidopsiquiatria.com/?p=34#comments

Fuente vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=NdPbZdQsa0w

lunes, 24 de septiembre de 2012

Los efectos devastadores del mobbing o intriga persecutoria

 

Por Leonte Brea

A Humberto, José Eduardo y
Rossina Brea

La persecución intrigante sólo se había ubicado en el campo político como un modelo de la lucha por el poder. Caracterizado, además de la carencia de escrúpulo del intrigante, por su ambición desmedida, envidia, la astucia y cualquier forma de enmascaramiento para conseguir un propósito. Parecía que este era su único hábitat. De repente la sociedad, además de sorprendida, quedó consternada con la aparición de fenómenos muy parecidos en áreas aparentemente alejadas del quehacer político como son las escuelas, las academias, las residencias médicas y las organizaciones laborales.

A este fenómeno de hostigamiento intrigante Heinz Leymann lo denominó mobbing, por encontrar cierto parecido con la tendencia, identificada por Konrad Lorenz, de ciertos pájaros pequeños a agruparse para atacar de manera masiva y tenaz a uno más fuerte hasta que éste sucumbiera.

Algunos autores entienden que este préstamo conceptual –de la etología a la psicología– no ha sido el más feliz, debido a que Lorenz lo relaciona con conductas defensivas, mientras Leymann lo asocia con la agresión. Otros especialistas han separado el acoso escolar del laboral llamando al primero bullyng, el cual se manifiesta entre un acosado y sus compañeros escolares. El ataque es generalmente psicológico, aunque, y en esto se diferencia del segundo, no se descarta la violencia física.

Afirmamos que el fenómeno es tan viejo como la humanidad misma, que lo único novedoso es su revelación relativamente reciente, incremento, su penalización en algunos países y el impacto conmovedor que causó en la opinión pública los suicidios reciente de dos niños producto del acoso escolar. En definitiva, el mobbing ha sido definido por Leymann como la situación donde una persona o grupo ejerce una violencia psicológica persistente contra otra con miras a cortarle las redes de comunicación, desacreditarla y obstruir su desempeño laboral con el propósito de que ésta termine desprestigiada, diezmada psicológicamente y abandonando su lugar de trabajo.

Entre los componentes de este proceso cabe señalar:1) La mentira y su empleo sistemático como se advierte en la desinformación, la cual incluye rumores maliciosos, chismes y habladurías; 2) Las pequeñas verdades, pseudos concreciones, sobre las cuales se construyen las grandes mentiras justificantes de los acosos intrigantes; 3) El descrédito por ineptitud, la trivialización y ridiculización del acosado a fin de que nadie lo tome en serio o lo defienda; 4) La calificación de rebelde o conflictivo para inhibirlo, puesto que estas rotulaciones funcionan como un círculo vicioso: si se defiende justifica tal calificativo, pero si no lo hace se refuerza el hostigamiento; 5) El uso de la exclusión, el silencio y la ruptura de las redes de comunicación para que la víctima se sienta indefensa, sola, con miedo y abandonada; y 6) La envidia, la personalidad del acosador y del perseguido, y cierta legitimación institucional de esta forma de violencia.

Pero, cuáles factores han desencadenado la corriente de intriga persecutoria que recorre el mundo en estos momentos. Creemos, con Lowen y Piñuel, que la emergencia de una cultura altamente competitiva, espectacular, individualista, favorecedora de la imagen aparencial más que de la esencia, tiene mucho que ver con el moldeamiento de la personalidad narcisista, la cual, por sus rasgos preponderantes, tiende a provocar la mayoría de los mobbing en las organizaciones. Y es que los narcisistas son proclives a construirse imágenes gloriosas de sí mismos para compensar sus déficit psicológicos y para competir en la sociedad espectacular. Estas personas precisan, pues, que su entorno les devuelva, como si fuera un espejo, sus imágenes idealizadas. Cuando esto no ocurre, ya sea porque algún miembro del grupo exhibe algún rasgo relevante que el narcisista no posee o porque no muestra una sumisión absoluta a sus designios, el narcisista queda destrozado emocionalmente al quebrarse el espejo social que le devolvía su imagen heroica. Por eso, quien posee el rasgo del que carece el narcisista es perseguido, no por lo que hace, como sostiene Piñuel, sino por lo que éste representa para su acosador. Esto explica la importancia de la envida, producto de la comparación desventajosa del narcisista con su victima potencial, en los procesos persecutorios.

Nosotros no aceptamos, sin embargo, que toda intriga persecutoria es causada por la envidia sentida por un narcisista producto de una comparación desventajosa. Creemos que los sujetos con personalidades autoritarias, que aman al fuerte y desprecian a los débiles, son importantes protagonistas en muchos de estos dramas.

Lo mismo pensamos de algunos resentidos que tienden a ser implacables con las personas que caen dentro de la clase de aquellos que lo perjudicaron injustamente en algún momento de su vida. Igual pensamos de ciertos escenarios sociales que incitan a sus miembros a perseguir a victimas inocentes. Muchos se suman a estas batidas por temor a ser castigados en caso de que se apartaran de la dinámica grupal; otros porque estas cacerías funcionan como un ritual catártico para el grupo, razón por la cual algunos tratadistas asumen que toda intriga persecutoria es recurrente, ya que tiende a reemplazar a las victimas sacrificadas por otras nuevas en una especie de retorno infinito a lo de siempre.

sábado, 28 de enero de 2012

El éxito escolar a base de “martillazos” o la felicidad de nuestros hijos

 

De la estupenda web del Dr. Díaz Atienza … Sonrisa

Joaquín Díaz Atienza

fracaso-escolar

Se habla, y escribe, muchísimo sobre el fracaso escolar. Dos palabras que producen pánico y angustia entre los padres. Hoy día no podemos admitir que nuestros hijos no vayan bien en el colegio, ya que el éxito escolar se ha constituido en el paradigma y único indicador de felicidad y seguridad futura. Se ha extendido la idea y ha penetrado profundamente en el tejido social de que el fracaso escolar está asociado inexorablemente a fracaso social incluso, en determinados ambientes, a los parias de nuestra sociedad y, por tanto, a la marginación social. Por ello, muchos padres luchan denodadamente para que sus hijos reciban los apoyos necesarios, sean a través de clases particulares y/o medicación, con el objetivo de situarlos, cuando menos, en la media de la clase.

Ante una situación de fracaso escolar, los padres deberíamos de hacernos las siguientes preguntas:

    • ¿Recibe mi hijo la enseñanza pertinente?.Una buena respuesta podríamos obtenerla en el índice de fracaso escolar en su centro escolar, siempre que no presente problemas específicos que lo justifique. Es bien sabido que ni los centros, ni los profesores nacen con las mismas habilidades para la función que se les ha asignado. Por el contrario, deben aprenderlas y ser vocacionales en su desempeño laboral. Un buen indicador es ver como cambian nuestros hijos, y sus notas, en función de determinados profesores. Por tanto, si consideramos que las condiciones del centro y del profesorado son las idóneas, nos surge otra pregunta:

    • ¿Ha sido mi hijo/a evaluado en sus competencias cognitivas?. Si no ha sido evaluado debería hacerse. Muchos de los bajos rendimientos académicos quedan plenamente “justificados” por la presencia de dificultades específicas en el aprendizaje escolar. Más adelante abordaremos esta circunstancia, ya que es el tema en que deseo basar este post.

    • Mi hijo tiene una competencia cognitiva normal ¿Es un asunto de motivación?. Sabemos que el estudio implica dos aspectos fundamentales: motivación y disciplina. Su hijo puede ser inteligente, pero no seguir una rutina de estudio imprescindible para el éxito, emplear técnicas de estudio poco eficientes, presentar otros problemas que estén interfiriendo su rendimiento, o bien no estar suficientemente motivado para ello. Dependiendo de la situación concreta con la lo relacionemos, así deberá diseñarse nuestra intervención.

En este primer post no contemplaremos las situaciones de fracaso escolar por falta de motivación, la presencia de una indisciplina manifiesta o por otras razones sean psicológicas o sociales.. Abordaremos, por el contrario, aquellas en donde existen déficits específicos o globales que interfieran en el aprendizaje escolar. Éstos obedecen a causas neurobiológicas, algunas incluso genéticas. De aquí que no sea infrecuente hallar entre alguno de los padres la existencia de fracaso escolar o dificultades, más o menos importantes, en su rendimiento académico. Valga la siguiente anécdota:

La madre de un paciente que ha luchado muchísimo para que su hijo tenga un rendimiento académico aceptable, ante el fracaso espectacular producido al iniciar la ESO, me pregunta en qué falla su hijo, es un niño aplicado, incluso sobrecargado de tareas escolares. Le explico que, según la valoración realizada en nuestra consulta, presenta limitaciones importantes para el aprendizaje escolar. Inmediatamente, su rostro expresa una profunda preocupación, casi al borde del llanto.¿Es que mi hijo tiene un retraso mental?, ¿Cual va a ser su futuro?. Cojo el WISC y le realizo de manera informal algunas preguntas con la consigna de que primero conteste ella, y si no sabe la respuesta o falla que lo haga su hijo. Sucedió lo que esperaba, el hijo respondió más ítems que la madre. A continuación, le pregunté si ella se consideraba con retraso mental, que si era feliz… Me respondió que ni se consideraba con retraso mental y, que estaba satisfecha con su situación…. Le contesté que su hijo, cuando menos podría ser como ella, aunque tenía posibilidades de superarla.”

Esta situación se repite con frecuencia produciendo en algunos padres el duelo del ingeniero que se fue, del médico que nunca será, del arquitecto imposible… Duelo que, muchas veces, no se termina nunca de realizar. Muchos padres se transforman en abogados de lo imposible culpando a diestro y siniestro y, peor aún, privando a los hijos de un desarrollo emocional y social absolutamente necesarios. Estos padres tienden a culpar a los profesionales que trabajan con el niño, son incompetentes, son ignorantes que no consiguen estar a la altura necesaria para conseguir un éxito escolar imposible. No todos podemos ser médicos o ingenieros por mucho que nuestra sociedad haya investido las profesiones universitarias como distintivo de prestigio social y éxito personal . Yo me pregunto ¿Qué hay de malo en el ejercicio de una profesión no universitaria?; ¿Por qué sacrificamos nuestra felicidad y la de nuestros hijos por unos objetivos que no todos ellos quieren ni. a veces, están capacitados para ello?.

Por todo ello, una vez confirmados los déficits, más o menos importantes, que puedan tener nuestros hijos y que les condicionan el éxito escolar, tanto la administración docente como los padres deberíamos plantearnos lo siguiente:

  1. Los padres:

  • Teniendo en cuenta sus dificultades, hay que conjugar los apoyos escolares y extraescolares necesarios, con sus necesidades de relación y convivencia con otros niños.

  • Nuestro apoyo emocional y compresión deben fundamentar las relaciones con nuestros hijos, por encima de roles que corresponden a los profesores. Nuestra función básica es SER PADRES, con lo que ésto significa en el ámbito del apego, base de su seguridad y autoestima presentes y futuras.

  • No “agotarlos” anímica y físicamente con tareas escolares en detrimento de actividades lúdicas: actividades deportivas, sociales…

  • Estar siempre “ a su lado”, reforzar cualquier logro por pequeño que sea. Abandonar nuestro “rol de profesores”, ya que es una tarea que no nos corresponde.

  • No realizar comentarios en su presencia sobre la incertidumbre de su futuro como consecuencia de sus dificultades escolares.

2. La Administración:

    • Evaluar a todos aquellos alumnos que presenten dificultades en el aprendizaje escolar. Es bien conocido la excesiva demora entre las “quejas” de los profesores y la evaluación. Incluso, con más frecuencia de los necesario, ésta no llega a producirse.

    • Adaptar las exigencias escolares a sus posibilidades instrumentales con las adaptaciones curriculares pertinentes. En la actualidad observamos restricciones que atentan contra los derechos del niño y que solo se justifican por razones económicas. Reconocer este derecho implica la ampliación de recursos docentes, algo a lo que la administración se resiste.

    • Establecer caminos curriculares honrosos y siempre con la posibilidad de rencontrarse con los alumnos sin dificultades. En la actualidad, los alumnos que siguen una ruta específica terminan en ella sin posibilidades de normalización curricular. Este planteamiento se justifica en la medida en que la mayoría de las dificultades están ligadas al desarrollo. Por tanto, el alumno debería ser re-evaluado cada cierto tiempo por si sus déficits han sido superados.

    • ASUMIR EL HECHO REAL de que no todos los alumnos están capacitados para conseguir los mismos objetivos a la misma edad, sin que ésto quiera decir que no pueda estarlo en edades posteriores (capacidades instrumentales edad/dependientes).

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=102

domingo, 15 de enero de 2012

Malas prácticas en la investigación científica

 

Así se titula el artículo que parece hoy en El Mundo. Efectivamente, la ciencia no es tan objetiva y limpia de intereses como la mayoría piensa. Cuando analizamos críticamente  bastantes artículos "científicos" que se publican en "revistas científicas" , observamos como en muchos de ellos subyacen las tendencias que imponen los diferentes  lobbies de poder: corporativistas, industria farmacéutica, diferentes escuelas etc.. Pero también, como estos lobbies se infiltran en los medios de comunicación para crear estados de opinión en las personas sin una formación científica específica.

Reproducimos el artículo de El Mundo:

La resolución del escándalo de Andrew Wakefield -el doctor que con datos falsos e incurriendo en serios conflictos de intereses vinculó la vacuna de la triple vírica con el riesgo de desarrollar autismo, síndrome de Asperger o epilepsia- parecía que iba a servir de escarmiento a demás investigadores a la hora de realizar sus estudios de forma más rigurosa. Pero no ha ocurrido así. Un estudio revela que más de uno de cada 10 científicos o galenos británicos ha pillado a sus colegas haciendo trampa en las investigaciones.

El trabajo, que contó con la participación de 2.700 científicos, muestra también que el 6% de ellos es consciente de que en su institución se incurren en malas prácticas que no son investigadas y quedan impunes. Aunque lo cierto es que ellos mismos tampoco hacen nada para denuciar esos casos, por miedo a represalias.

"Los resultados indican que la mala conducta investigadora está muy presente en Reino Unido, por lo que es imprescindible encontrar mejores mecanismos para detectar estos fraudes", escribe Fiona Godlee, editora del 'British Medical Journal' (BMJ), la revista que publica los datos.

Cuando estalló el caso Wakefield, "se pensó que no era un problema británico sino un escándalo global, que se apagaría y ya está. Pero los resultados de este estudio muestran una historia distinta", dice Fiona. Si los fraudes científicos van a más, el país podría enfrentarse a otro escándalo similar. Los datos se presentarán en una reunión conjunta con el Comité de Publicación Ética (COPE), con el objetivo de encontrar un consenso entre instituciones e investigadores para reducir estas malas prácticas, mucho más extendidas de lo que se pensaba.

La situación, añaden tanto desde BMJ como desde COPE, perjudica a los pacientes. El claro ejemplo es el de Wakefield, que creó una corriente de pánico hacia las vacunas que, a pesar de haberse demostrado falsa la relación, todavía colea. "La ciencia y la medicina merecen ser mejores. No hacer nada al respecto no es una opción", concluye Fiona.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=998

sábado, 8 de octubre de 2011

¿ME PRESTAS NIÑOS PARA UN ESTUDIO?: LA FALTA DE ÉTICA EN LA INVESTIGACIÓN PEDIÁTRICA

 

Joaquín Díaz Atienza

Los que trabajamos en centros hospitalarios, cuando deseamos realizar una investigación de cualquier naturaleza estamos obligados a presentar el Proyecto de Investigación que será sometido a valoración por el Comité de Ética. Este requisito es especialmente imperativo cuando la población a estudio es menor de edad. Sin embargo, yo planteo a los responsables institucionales la pregunta de si este requisito se cumple tal como se recoge en el Real Decreto 223/2004.

Esta pregunta se la planteo porque estoy un poco ¡hasta las narices! De que la ley se incumpla de forma impune y frecuente. Permanentemente me plantean en la consulta investigaciones que se realizan en la Universidad, especialmente en psicología y otras especialidades de humanidades, así como en el ámbito hospitalario, en donde este requisito legal no se cumple. Situaciones de engaño y manipulación a los padres, la ausencia de consentimiento informado y la desinformación respecto a los objetivos son más frecuentes que el cumplimiento mínimo de la legalidad. Sin embargo, nadie hace nada, por ignorancia o por negligencia.

Cualquier investigación conlleva la necesidad de que los padres y los mayores de 12 años sean detalladamente informados y con procedimientos comprensibles para las familias y los niños. En todos los casos debe existir la voluntariedad quedando constancia en un documento por escrito que llamamos consentimiento informado. El engaño entra dentro de la maleficiencia, algo que personalmente he podido comprobar. En más de una ocasión he comunicado verbalmente estas circunstancias sin que se hayan tomado medidas o, al menos, a mi no me constan.

Los investigadores estamos obligados a dar una información detallada acerca de la investigación, qué se espera de ella y cuales son los posibles secundarismos que puedan derivarse. La información debe darse de forma objetiva y, aunque la seducción sea legítima, nunca puede llegar a ser una técnica de manipulación, ni hacia el niño ni hacia los padres. Siempre pueden abandonar la investigación si así lo desean.

Cuando un estudio comporte algún riesgo, se debe poner en conocimiento del Ministerio Fiscal.

Esta nota va dirigida especialmente a los padres con el objetivo de que estén vigilantes frente a los abusos e ilegalidades que se vienen cometiendo, no sólo en las universidades y servicios de salud, sino también por parte de la Administración cuando realiza encuestas a menores con preguntas comprometidas sin que los menores hayan recibido la suficiente información y, máxime, cuando en alguna de ellas aparecen datos de identificación familiar y personal, a pesar de que nos digan que son anónimas.

Por último, no olvidemos que las encuestas de salud a menores conlleva la obligación de dar respuesta terapéutica a los posibles casos detectados a través de las mismas y no tratados en el momento de su detección. Por ejemplo, si yo realizo una encuesta entre menores sobre el consumo de drogas, estoy obligado a dar una respuesta terapéutica a los casos que aparezcan y que no estén siendo tratados. No hacerlo es un ilegalidad. ¿Se hace realmente así?. Creo que no.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=505

sábado, 13 de agosto de 2011

OBSERVACIONES AL DECÁLOGO DEL SR. EMILIO CALATAYUD

 

Joaquín Díaz Atienza

Existe la creencia generalizada de que, detrás de la conducta delincuencial infanto-juvenil existe, en todos los casos, una familia destrozada y un niño/a maleducado. En definitiva, unos padres incompetentes. Eso parece desprenderse del decálogo: unos padres incompetentes frente a una sociedad inocente y que facilita, promueve y difunde el respeto, la igualdad de oportunidades y la solidaridad entre sus miembros. Ante esta cultura socio-antropológica en lo que respecta a cualquier tipo de desadaptación social infanto-juvenil, no es raro que los padres me pregunte en la consulta ¿En qué hemos fallado?. Y yo les daría como respuesta que se lean el decálogo del Sr. Emilio Calatayud. Lo que sucedería a continuación de su lectura, estoy seguro, lo pueden imaginar: “Tenemos varios hijos y solo éste presenta el problema de conducta, hemos aplicado las mismas pautas educativas, hemos intentado educarlo de la mejor forma posible, pero siempre ha sido un niño rebelde, negativista y desafiante”.

Efectivamente, el tema es más complejo de lo que parece. Solo una lectura causal superficial sobre este problema creciente, justificaría los problemas de conducta en nuestros hijos. Y las “razones” de Calatayud, aunque razonables, no son las más importantes.

Sabemos que en la etiopatogenia de los trastornos de conducta no es la genética lo más importante, aunque debemos reconocerle un cierto rol en cuanto que influye bastante en las características temperamentales del niño, crisol sobre el que germinan las distintas vulnerabilidades de nuestros hijos frente a otros factores de riesgo de capital importancia. A saber:

1. Una familia víctima, ella también, de una cultura social insolidaria, egoísta y consumista que maneja con dificultad la gestión psicológica de la frustración y la demora en la gratificación. También, una familia que tiene un falso concepto de lo que es la libertad y la responsabilidad y como hay que inculcarlas en nuestros hijos. EN ESTE PUNTO SE INCLUIRÍAN TODOS LOS ASPECTOS CONTEMPLADOS EN EL MENCIONADO DECÁLOGO.

2. La asimilación de estos valores por parte del grupo de iguales entre el que se mueve nuestros hijos, viéndose obligados a seguirlos si no quieren ser excluidos del grupo de iguales.

3. La influencia fundamental que ejerce el grupo en nuestros hijos adolescentes que sabemos es mayor en esta edad que la que podamos ejercer los padres.

4. Una Ley del Menor y una serie de consignas socio-educativas malentendidas sobre el respeto a los hijos, viéndose los padres avocados a un no saber como actuar sin caer en la acusación de maltrato.

5. Una infravaloración de los valores fundamentales para los que estamos obligados a vivir en sociedad, como son la solidaridad, la tolerancia, el consumo responsable, la gestión emocional de la frustración y el respeto a las diferencias.

6. Unos servicios sociales y de intervención comunitaria totalmente insuficientes. Por tanto, limitados en la intervención preventiva y de tratamiento.

7. Unos servicios sanitarios insuficientes y escasamente especializados. Por no enumerar, el escaso interés, cuando no rechazo de los profesionales, ante este tipo de problemática.

8. La ausencia de una política social y sanitaria realistas y eficientes realizadas por políticos que respiran con alivio cuando ven que toda la responsabilidad recae sobre los padres.

9. En definitiva, una frivolización, cuando no exaltación, de la agresión como instrumento en la resolución de nuestros conflictos cotidianos. Aspecto que se da tanto entre las personas como en el ámbito institucional.

Por todo ello, creo que la culpa de la delincuencia es un problema de todos, es un problema de la sociedad en su conjunto, sociedad que comienza en la familia y termina en el parlamento que elabora las leyes.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=34#comments

 

Fuente vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=NdPbZdQsa0w

martes, 3 de agosto de 2010

MOBBING: RAZONES PARA LA RISA

RAZONES PARA LA RISA
“Dedicado a los que ríen”.
por Los que no rien ya.

Iñaki Piñuel
He dejado pasar varias horas antes de poder superar la náusea profunda y escribir estas líneas que quieren ser un homenaje a aquellos que, en esta inmensa polémica no han podido hablar, ni podrán poner los posts correspondientes. Yo lo hago por ellos. Va en su memoria.


El doctor X, al que llamaré Ernesto de manera figurada es un médico que descubrió que los pacientes del servicio de su especialidad médica estaban muriendo a chorros merced a técnicas no contrastadas ni acreditadas que el jefe de su servicio al parecer les aplicaba (estilo Doctor Mengele) sin consentimiento ni aún menos conocimiento de aquellos que resultaron ser sus cobayas humanos.
Tras denunciarlo internamente y solicitar que se hiciera una auditoría interna en ese hospital, esta se realizó y se mantuvo oculta durante meses. Finalmente se saldó con un resultado positivo. Tasas de mortalidad inadmisibles y mala praxis. Decenas de personas que deberían vivir habían fallecido. Ernesto fue premiado con el mobbing.
Se le prohibió operar, fue apartado, ninguneado y vejado. Los compañeros comenzaron a darle de lado. La inspección de trabajo declaró que existía “mobbing técnico”, es decir, falta de ocupación efectiva mantenida e incomprensible.
Dos años después, Ernesto vive el calvario del Síndrome de Estrés Postraumático ya cronificado. Su vida es un infierno. No duerme. No se puede concentrar. No puede control sobre sus emociones. Revive una y otra vez en medio de terribles flashbacks las escenas del maltrato y de las presiones que recibió en su hospital. Es lo que técnicamente denominamos un Whistleblower (pepito grillo). Dice que el acoso ha arruinado su vida profesional.
Gema fue una analista financiera brillante. La primera de su promoción, le gustaba la vida y era alegre. Comenzó a trabajar con un jefe tiránico y despótico que, al principio soportó más o menos bien. La incompetencia de aquel jefe tóxico en la gestión de los activos financieros, le llevó al cabo del tiempo a intentar echarle a Gema la culpa de un desastre y unos errores profesionales, que él con su incompetencia, se esforzaba por aumentar día a día. La cosa llegó a varios miles de millones de las antiguas pesetas.
Ella, una persona ingenua y confiada, comenzó poco a poco a internalizar y a asumir como verdaderas las falsas acusaciones e imputaciones que le hacía su jefe cada día. Alguien que proyectaba sobre ella una responsabilidad que solo él tenía de aquel agujero económico. Era una inútil, incompetente. La culpable de los errores que solo él había cometido.
Este calvario para Gema duró dos años. Acababa de tener a su primer hijo. El psiquiatra, que la atendía que no entendía lo que es el mobbing, le dijo aquella tarde que no tenía que intentar ser “una mujer 10”. Ella le hizo caso. Fue a casa de su hermana y dejó con ella a su hijo de tres años. Luego volvió a su domicilio y se tiró por el balcón que daba a la calle.
Felix era panadero de profesión. Llevaba muchos años en aquella empresa que le acosaba sin descanso desde hacía tanto tiempo... A partir de un determinado momento, sus jefes le acosaban cada vez más exigiéndole un esfuerzo agotador. Trabajaba casi 20 horas cada día y aún tenía que escuchar que no hacía lo suficiente. ¡Es que no vales! ¡Ya no eres rentable para esta empresa! Estuvo algún tiempo de baja por depresión. Cuando vio que los médicos querían darle al alta para reincorporarlo a aquel infierno optó por ahorcarse en medio del salón de su casa. Le encontraron sus hijas pequeñas, colgando de la lámpara. Antes muerto que volver a ese infierno, me dijo.
Pedro, era bancario. Era el tío más simpático de su sucursal de una pequeña capital de provincia en el norte. Su jefe, el director de la sucursal, le tenía envidia porque todos los clientes querían ser atendidos por Pedro. Su intento de que fracasara en las gestiones comerciales fue vano. Ël siempre hacía la cifra y alcanzaba los objetivos, por muy imposibles que fueran. Con ello, la ira y la persecución contra él de su jefe no hacía sino aumentar cada vez más. Esto, Iñaki, es “morir de éxito”, me comentó una vez...
Y es verdad que murió. Pero no de éxito. Bajó al trastero de su casa a por una botella de vino, según le dijo a su mujer y allí mismo se ahorcó.
Su jefe, al saberlo, extendió falsamente entre los clientes de la sucursal, que, al parecer Pedro tenía problemas de pareja e iba a separarse. El Banco negó que hubiera habido mobbing.
Avelino era un camarero jóven y tenía la vida por delante. Su jefe era un psicópata organizacional. Además de acosarlo a él, acosaba sexualmente a las camareras de aquel balneario. Si querías trabajar, ya sabías lo que había que hacer... Avelino era víctima de la rabia y el maltrato verbal de su jefe a diario. Simpático, guapetón y con 19 años era el blanco preferido de un narcisista enfermizo. Sus padres comentaron que cambió su personalidad. Cada vez más callado y solitario, se negaba a contar lo que le ocurría. Una noche después de la última escena de vejaciones y humillaciones, el chico dio un volantazo y se quitó de en medio, tirándose literalmente por un barranco valenciano. Apareció entre los amasijos su cuerpo destrozado. Meses después, Jesús, el nuevo Director de Recursos Humanos descubrió todo el pastel que allí se cocía. Pero, para Avelino, llegaba demasiado tarde.

Profesor Iñaki Piñuel

Fuente: http://acosopsicologico.blogspot.com/2009/02/mobbing-razones-para-la-risa.html

lunes, 19 de julio de 2010

Acoso escolar e institucional: Un ejemplo claro y significativo en Extremadura

 
Cuando las evidencias de un caso tan escandaloso de acoso y derribo institucional, como el que sufrimos en familia y por el que este blog se creó, son tan significativas, un breve pero certero artículo despeja cualquier duda y define el clima de aislamiento y represión que se sufre por la familia en sí.

(Aracelo Oñate, probablemente, junto con Iñaki Piñuel, son las personas que mejor conocen esta minante realidad de un verdadero psicoterrorismo institucional a nivel nacional).

Acoso Institucional a las familias


ARACELI OÑATE
Directora del Informe Cisneros X
sobre Acoso y Violencia Escolar en España


Denunciamos la utilización electoral del maltrato infantil, y denunciamos también el acoso institucional que padece cada una de las familias españolas que señala una situación de violencia en las aulas.
Acoso Institucional, porque los recursos públicos que debieran ponerse al servicio del menor e invertirse en detener de forma inmediata la situación de violencia detectada, protegiendo a la víctima, sancionando las conductas inaceptables de maltrato y poniendo en marcha todos los mecanismos y protocolos de prevención del acoso y la violencia escolar se despilfarran y se ponen al servicio de una mal entendida institución
-que pierde el tiempo protegiéndose a sí misma,
-abriendo investigaciones que duran meses,
-instruyendo expedientes,
-recabando informes del inspector, del director del centro y ahora también de los observatorios...para poder afirmar que TODOS COINCIDEN en que no es un verdadero caso de acoso escolar.
Los niños acosados se ven obligados a cambiar de centro, arrastran sintomatología propia de estrés postraumático, se muerden las uñas, se despiertan por la noche, presentan ansiedad, ataques de pánico y somatizaciones...pero nadie habla del interés superior del MENOR, de la posición de GARANTE de las autoridades educativas sobre la salud y la seguridad de los escolares, de la denegación de auxilio, de la omisión del deber de socorro ni de la Protección de los Derechos Fundamentales de alumnos y profesores que están siendo vulnerados en cada una de las situaciones de violencia en nuestros centros educativos.
Padres y profesores exigimos soluciones eficaces que permitan, desde la prevención, atajar la violencia en las aulas.


Fuente : http://www.acosoescolar.com/observatorios/observatorio-015.html

jueves, 15 de julio de 2010

IÑAKI PIÑUEL: VIOLENCIA ESCOLAR .... Y COMPLACENCIA DE LA JUNTA DE EXTREMADURA

 

Vídeos sobre acoso escolar, del doctor en psicología, Iñaki Piñuel, que junto a Araceli Oñate vienen publicando los famosos “Informe Cisneros”. Creador también del Cuestionario de Acoso y Violencia Escolar, AVE; herramienta muy eficaz para detectar el bullying en las aulas.

En el caso de Silvia, mi hija, este test se le ha efectuado en varias ocasiones y por distintos equipos psicológicos, verificándose y constatándose fehacientemente todos los indicadores, expuestos en la conferencia que imparte Iñaki Piñuel: Hostigamiento, intimidación, integridad, amenazas, agresiones, bloqueo social, exclusión social, manipulación social, ansiedad, stress postraumático, distimia, disminución de la autoestima, somatización, autoimagen negativa, autodesprecio ….

 

Recuerdo a los titulares de las Consejerías correspondientes, EDUCACIÓN e IGUALDAD Y EMPLEO; y al propio Presidente Autonómico de la Junta de Extremadura, que la complacencia, desidia, apatía, ninguneo, negación y falta de actuaciones, tras informarles reiteradamente de estas denuncias públicas por este caso les convierte en CÓMPLICES, y por ende, en COBARDES, por su consentimiento y falta de responsabilidades en sus puestos.

En último término son responsables de los acontecimientos pasados, presentes y futuros que ha venido, viene y seguramente siga sufriendo mi hija.



Fuente: 01 Violencia escolar. Iñaki Piñuel




Fuente: 02 Violencia escolar. Iñaki Piñuel
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El cuaderno de Guillermo NO, gracias (Acoso escolar e institucional extremeño)

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