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ERA CAMINANTE CONVENCIDO Y NOCTÁMBULO CALLEJERO ...

Buscaba independencia por inquietud personal y libertad por derecho propio. Quiso conquistar la amistad de su dignidad, pero para ello tuvo que pagar una absurda y cínica deuda jamás contraida, que fiscalizó su vida y la de los suyos. Finalmente cayó en la trampa de la tarántula institucional, de la que sólo le separa una fría y seca tapadera semiabierta...

Acoso. Grabación en octubre de 2009

¡NO A LA INCOMUNICACIÓN,POLUCIÓN Y OSCURANTISMO!

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VAGABUNDO TRAS LA LIBERTAD

EL CUADERNO DE GUILLERMO: NO, GRACIAS. (ACOSO INSTITUCIONAL EXTREMEÑO)

ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL

ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL
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Entrevista por Luís Herrero del Olmo, el pasado 10 de marzo, en "esRadio"

martes, 8 de mayo de 2018

Carta abierta al Director de Gabinete del Presidente extremeño Fernández Vara y cía.

Vagabundo

 
Al Director del Gabinete de Presidencia - D. Carlos Javier Rodríguez Jiménez



(Con copia al Presidente Autonómico Sr. Fernández Vara)

Plaza del Rastro, s/nº


06800 Mérida (Badajoz)

Sr. Rodríguez Jiménez:

Como expresaba en el comienzo del escrito enviado hace dos meses a su Jefe,
 
 
El pasado 20 de febrero registré un escrito denunciando hechos donde les recordaba el acoso y discriminación hacia mi hija y los múltiples escritos de denuncia desde el año 2006, por lo que la alumna se vio obligada a dejar sus colegios presenciales con tan sólo 10 años para verse obligada a estudiar en casa y posteriormente terminar sus estudios de ESO y Bachillerato, a través de la plataforma online que el MECD posee para casos excepcionales (CIDEAD), siendo vergonzosa y lamentablemente la única estudiante de toda la Comunidad Autónoma Extremeña en esta cínica y disfrazada situación.

Tras esta etapa que denominamos “Exilio obligado”, mi hija finalmente comenzó en septiembre pasado un curso presencial de FP Superior en Zafra, donde desgraciadamente una vez más ha sido marginada y discriminada; ya no sólo por compañeras de clase sino, lo más grave incluso, por parte del profesorado, aprovechando determinadas inhabilidades que la alumna presenta; comentadas en su momento al Instituto correspondiente, pero aunque en principio prometieron que se tendrían en cuenta, finalmente no verificadas y lo peor discriminándola. A causa de este ambiente de marginación y exclusión, la alumna sufrió tres crisis convulsivas con desmayos incluidos en un plazo de apenas un mes. Los escritos que se incluyen por nuestra parte (con un CD anexado que alcanzan, grosso modo, las 200 páginas) muestran y describen las muchas irregularidades que se verifican durante ese primer trimestre en que acude la alumna: por parte de compañeras de clase, profesoras, jefe de estudios, orientadora y director a nivel de ese instituto.

 Resulta vergonzoso que desde el Gabinete de Presidencia de la Junta de Extremadura, respondan con unos escuálidos, deplorables y banales párrafos a mi escrito. Respuesta hipócrita firmada por usted, D. Carlos Javier Rodríguez Jiménez, a modo de vulgar correveidile a las órdenes de su Jefe, el Presidente Autonómico extremeño, Guillermo Fernández Vara, al que se envió dicha denuncia hace ya más de dos meses.

Lamentablemente compruebo que la respuesta suya, como alto cargo es paralela a las que me han ofrecido, desde esa docena de años sufridos, vulgares actores desde su posición como directores de diversos centros; sólo que usted: exmaestro, exdirector de Colegio y exConsejero de los Jóvenes y el Deporte, ahora actual Director del Gabinete del Presidente extremeño Fernández Vara, debería haber sido más consecuente y tener la decencia profesional, ética y humana, de al menos estudiar la denuncia que envié hace ya demasiado tiempo. La talla ofrecida ha sido paralela a la que ha venido mostrando no sólo el Sistema Educativo Extremeño, sino por extensión y por vil y vergonzoso corporativismo exacerbado, buena parte de este  –entiendo– hediondo y poco escrupuloso aparato político burocrático de esta Junta de Extremadura (Consejería de Educación, Consejería de Bienestar Social, Presidencia…).

 
Con esta ridícula, cómoda, cínica y cómplice respuesta arrojada, siguen ustedes atentando a los derechos elementales de una chica que desde su más tierna infancia, y ahora ya mayor de edad, sigue siendo discriminada por la falta de apoyos a sus necesidades educativas específicas y, lo que aún es más grave, al respeto debido que cualquier ciudadano tiene reconocido en teoría, más aún cuando hablamos de una afectada por diversidad funcional que arrastra un cuadro ansioso depresivo, con estrés postraumático reactivo al acoso escolar consentido y ocultado por el propio Sistema Educativo Extremeño desde bien pequeña. En ese sentido, y como expresaba en mi escrito, les considero, dada su vergonzosa e incompetente respuesta, cómplices cobardes por pasividad manifiesta y ruin inacción.

Me resulta asqueante el “déficit de comprensión lectora selectiva e interesada” de quienes teniendo la potestad de estudiar e investigar el caso, se escudan cómodamente en copiar y pegar falseados hechos y tergiversaciones, ofrecidas en este caso por el director del instituto implicado, para “escupir”, cual borracho tabernario, lo que manifiesta un incompetente y burdo obediente servidor de Inspección. Se olvida usted, Sr. Rodríguez Jiménez, que actualmente no es usted director de colegio, y como tal, obediente y sumiso ejecutor de lo que le dictan desde Inspección (al menos en los que he conocido). Usted debería haber sido elegido por su Jefe, Fernández Vara, para gestionar determinados menesteres con mucha más responsabilidad, credibilidad y compromiso ante el ciudadano que los ofrecidos en su rácano escrito de contestación. Entiendo que no le debería corresponder hacer la función de vulgar correveidile, típico de servil perrito faldero o trepa al uso. Al menos por el momento o hasta que el clima político lo baje de esos andamiajes quebradizos acordes con dudosas “políticas bienhechoras”. Discúlpeme por mi atrevimiento como vulgar administrado y por no ser un típico trágala más; no sólo le hablo como ciudadano vilipendiado y acosado institucionalmente, sino sobre todo como padre cabreado: Ustedes han  consentido con el desprecio que proporciona la banalización, ninguneo y mirar a otro lado, a través de la inacción y/o negación de graves hechos, que se coarte y destruya el pasado, presente y futuro inmediato de mi hija.

 
Sres. Fernández Vara, Rodríguez Jiménez,  y demasiados lacayos y reyezuelos relacionados con este esperpéntico y gravísimo caso que viene dilatándose desde hace una docena de años: ExPresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra; ExConsejera de Educación, Eva Mª Pérez López; ExConsejera de Bienestar Social, Pilar Flores Rabazo; ExConsejera de Igualdad y Empleo, Pilar Lucio Carrasco; ExDelegado Provincial de Educación, Enrique Pérez Pérez; ExDirector General de Programas Educativos, Felipe Gómez Valhondo; ExDirector General de Calidad y Equidad Educativa, Tejero Aparicio; ExDirectora General de Infancia y ExJefa de Servicios de “Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia”, Nuria Sánchez Villa; ExDirector General de Política Social y Familia, Sr. Bravo Gallego; ExJefe de Secretaría del Presidente, Román Bolaños Expósito; ExJefa de Gabinete de Bienestar Social, Reyes Picazo Bermejo; ExJefe de Servicio de Inspección General y Evaluación Educativa, Juan Chamorro González; ExInspector Santos Protomártir; ExJefas de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad, Rosario Palomo Arrojo y Sra. Burgos Palomino; (esta última a día de hoy actual Directora General de Personal Docente; ExJefe de la Unidad de Programas Educativos, Andrés Núñez de Lemus; ExJefe de Servicios de Becas, Santiago Cambero Martínez; Técnicos de Servicio de Protección de Menores, Sonia Rosa Vallejo y Antonio Galán Rodríguez; ExPresidenta e Inspectora de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar, Carmen Sánchez Sánchez; ExVocal de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar y ExDirector de Instituto, Juan Viera Benitez; ExSecretario de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar y Director de Colegio, Manuel Cuellar Serna; Técnico de Servicio a la Comunidad del EOEP de Almendralejo, Manuela Sánchez Gragera; Orientadores del EOEP de Almendralejo, Mª Piedad Caballero Villena, Manuel García Tolosa, Mª Isabel Hernández Pérez y Guadalupe Ruíz Tamayo; Silvia Rodríguez Oliva, actual Jefa de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad;  Sr. Serrano Diego, actual Jefe de Servicios de Inspección de Educación; actual Secretario de Educación, Sr. Rodríguez de la Cruz; actual Consejera de Educación y Empleo, Sra. Gutiérrez Morán, así como múltiples maestros, Directores de Colegios presenciales por los que ha pasado mi hija y otros grupúsculos relacionados con los mencionados:

Siento una enorme vergüenza ajena, mucha tristeza y unas nauseas terribles cuando compruebo en qué manos ha estado y está el futuro de mi hija y por extensión mi familia. Gracias a esa inacción, dejadez, pasividad y compadreo institucional se ha permitido que una niña que mostraba su alegría innata cuando comenzaba a asistir a la escuela fuera perdiéndola progresiva y día a día porque una pandilla de mal denominados “maestros y orientadores” fue incapaz no sólo de detectar los problemas que el padre ya les manifestaba sino, lo peor, de tener la poca decencia y actitud de echarle una mano, dejando que con esa pasividad, síndrome de negación e incluso falseamiento de hechos, sus compañeros de colegio fueran dándole de lado, para progresivamente discriminarla, excluirla y acosarla, sólo porque ella era diferente, porque padecía una diversidad funcional que NADIE en modo alguno atendió: Faltó y sigue faltando no sólo la aPtitud (preparación del profesorado y de los orientadores), sino quizás lo más importante la aCtitud (La voluntad del profesorado, de los orientadores y de los muchos altos cargos que pudiendo y teniendo potestad para intentar apoyar y ayudar, en modo alguno lo hicieron).

No voy a contestar aquí a las absurdas y míseras respuestas ofrecidas por ese director de instituto, copiadas por usted, incompetente firmante y Director de Gabinete. Espero que al menos el Estamento al que amplia y detalladamente he ofrecido las oportunas respuestas en su momento, tenga la debida sensibilidad, “comprensión lectora” y, sobre todo, talla ética que las mostradas por todos ustedes.
 
Al hilo de lo que usted termina respondiendo; esto sí, de su propia cosecha entiendo, Sr. Rodríguez Jiménez

 
he de aclararle para su ineptitud y negligencia en ese cargo que actualmente ostenta, que lamentablemente, como viene siendo sistemática y bochornosamente habitual  para desgracia de los sufridos administrados, la callada en forma de silencio administrativo es la norma enquistada de esta administración que a muchos ya nos cuesta aguantar y nos produce arcadas generalizadas. En ese sentido, he ido dando los pasos que supuestamente deben darse ante tamaña y vergonzosa situación de indefensión de una joven durante toda su etapa escolar: Denuncia de hechos al profesorado, continuando con Dirección de Centro, Jefe de Servicios de Inspección, Jefa de Servicios de Atención a la Diversidad, Secretario General de Educación, Consejera de Educación y Presidente Autonómico Extremeño. Excepto las bochornosas, falseadas y cínicas respuestas de profesora y dirección del centro, así como la “copia y pega” de su escrito, Sr. Director del Gabinete del Presidente, ningún otro actor/actriz implicada ha dado la cara: A pesar de ese plazo, cínicamente publicitado por ustedes, de un mes máximo para ser contestado, que a través de “Cartas de Servicios “ ustedes elaboraron con el dinero de los administrados, sigo esperando después de más de dos meses contestación de Silvia Rodríguez Oliva, actual Jefa de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad;  del Sr. Serrano Diego, actual Jefe de Servicios de Inspección de Educación; del actual Secretario de Educación, Sr. Rodríguez de la Cruz y de la actual Consejera de Educación y Empleo, Sra. Gutiérrez Morán. La respuesta generalizada sigue siendo la callada, a pesar de que manifiesto en mis escritos derechos del administrado, como los que se establecen en la LRJPAC o en la propia “Carta de Derechos del ciudadano” de la Junta de Extremadura; derechos que compruebo, ustedes una vez más se lo pasan por la entrepierna, cual “Decreto testicular”. Esa actitud es, en realidad, la cara oculta de quienes se hacen llamar garantes institucionales, en este caso hacia los extremeños.

 
Sólo sé que individuos que ningunean con la callada o contestan tan torpe y vilmente a graves escritos de denuncias no leídos y menos aún estudiados son sencillamente –para mí- unos impresentables y mezquinos, que teniendo en sus manos responsabilidades tan importantes; en este caso el futuro de una chica; con sus obscenas inacciones y/o vacías respuestas éticas contribuyen a su hundimiento en todos los órdenes. Miedo da -al menos desde mi óptica particular- tanto bufón de palacete extremeño, tanto corporativismo pandillero apoyando a reyezuelos, que juegan con el presente-futuro de una hija que ya casi perdí, que ya nunca será la misma, que ya confusa, desubicada y bloqueada ni siquiera cree en nada ni en nadie.

¡Felicidades a todos ustedes!

Para finalizar y antes de que comiencen posibles extorsiones institucionales como las ya denunciadas en el pasado y me crucifiquen con los típicos tópicos y bulos y descréditos manejados en otras ocasiones hacia mi persona, cual alumnos aventajados de un tal Goebbel, les aclaro que, en modo alguno les he insultado o descalificado. Sencillamente los he calificado. Lo primero, insultos y descalificaciones, ya lo hacen ustedes mismos con sus actuaciones.


miércoles, 2 de mayo de 2018

Día contra el acoso escolar o bullying ¿Algo que celebrar?


Vagabundo

 


A 2 de mayo, nos encontramos con el Día internacional contra el bullying o acoso escolar. Una jornada para supuestamente visibilizar y ser consciente de este muy dañino terrorismo, esta lacra, este cáncer socio-educativo, pero me temo, sólo cara a la galería social.
Siguen disfrazándose y ocultándose cifras por el máximo responsable: El Sistema Educativo de turno. Es cierto que hemos pasado, en 14 dilatados años, del “gran paso” de “no existir” (cual vulgar pandemia originada por un extraño virus) a producirse casos excepcionales y muy limitados, según manifiesta Inspección y Altos cargos del Sistema Educativo correspondiente. Esa “enorme y privilegiada concienciación” se debe, desgraciadamente, a que hasta el suicidio inducido de Jokin Cebreros en 2004, los casos de suicidios debido al acoso escolar, por no pocos chavales, eran etiquetados como supuestos y burdos suicidios, y nada más. El origen no interesaba, no existía el acoso en las aulas según terceros implicados e interesados; y es que cuando un caso no se conoce, aunque haya pasado, sencillamente pasa a ser ocultado, a no existir. Caso cerrado.
A día de hoy, si hacemos caso de las cifras que se manejan por el Sistema Educativo, éstas apenas llegan al 3-5% máximo; eso sí, según estos, la mayor parte sucede fuera de los límites del terreno físico del centro educativo; “ciberbullying” dicen, como si previamente este peligroso afluente del bullying, no se originase esencialmente en el entorno escolar. De paso siguen barriendo “pa fuera” y con ello, negando realidades.
Por el contrario si hacemos casos de organizaciones tan conocidas como “Save the Children”, “UNICEF” e incluso prestigiosos “Informes Cisneros”, publicados por Araceli Oñate e Iñaki Piñuel refieren en torno al 25-30%.
¿La diferencia entre cifras?. El Sistema Educativo, tras la enorme cantidad de casos que van apareciendo y conociéndose, admite a regañadientes esos mínimos; no sin antes intentar desacreditar y extorsionar si hace falta a las víctimas y familias que finalmente desesperadas se sienten obligadas a denunciar. Por tanto SOLAMENTE admiten los casos más graves; esos que, gracias a la concienciación, formación y ética de determinados Jueces son los que finalmente salen con una condena firme.
 


Hay mucho que andar, mucho que pelear para que esa balanza de cifras escandalosamente minimizada y desequilibrada se corrija y, sobre todo, se erradique de verdad. En este control y equilibrio necesarios entramos todos. Hay que acabar con el ninguneo, oscurantismo y cinismo que rodea a todo el entorno enfermizo y eso pasa no sólo por hacer frente al hostigador y ser solidario con la víctima, sino quizás lo más importante, por denunciar a quienes hostigan y a quienes están obligados a custodiar a los alumnos que al menos, en horario lectivo corresponde al Centro educativo; Centros que, lejos de implicarse, se escudan en un sistemático Síndrome de Negación y mirar a otro lado, asesorados desgraciadamente por quienes deberían INSPECCIONAR hechos y no ser meros y cínicos asesores unilaterales de los centros en cuestión.
La balanza, en cualquier caso, sigue escandalosamente desequilibrada y, con ella, el sufrimiento, exilio, traumatismo, cuadros ansiosos-depresivos, estrés postraumático y demasiado dolor en víctimas y familias.

 
2 de mayo, día internacional contra el acoso escolar o bullying. En verdad, ¿algo que celebrar? No seré yo quien lo haga.



En memoria de:
 
- Jokin Cebreros fallecido en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, primer caso conocido y constatado de acoso escolar en España, pero no el primero desgraciadamente.
 
-Carla Díaz Magniem fallecida en 2013, tras lanzarse a los acantilados en Gijón con sólo 14 años.
 
- Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años.
 
- Mónica Jaramillo de 15 años, de Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera.
 
- Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace poco más de dos años.
 
- Alan de 17 años hace un par de años.
 
- Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace poco más de un año.
 
- Unai con 12 años.
 
- Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre.
 
- Elisabeth en Navarra, joven de 17 años-
 
...y los muchos que quedan en este lúgubre tintero y, me temo, se sumarán en cualquier territorio a estas cínicas y míseras esquelas obligadas por inacción, negligencia, complacencia y cobardía de quienes debieron protegerlas… todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…
D.E.P.

domingo, 29 de abril de 2018

Justicia vs Legalidad


 

Vagabundo
 
Se dice en la Biblia que el rey Salomón ordenó a un soldado que cogiese a un bebé del que dos mujeres se proclamaban madre del mismo,
para conocer quién era la verdadera. Su orden fue partir al niño en dos y repartirlo entre las dos mujeres. La madre verdadera enseguida se desdijo para salvar la vida de su hijo, mientras la otra no puso reparo alguno ante la decisión del sabio rey. Obviamente el rey fue justo, quizás no legal.
En situaciones tan esperpénticas y vergonzosas como las que se vienen produciendo en nuestro actual Sacrosanto Sistema Pseudodemocrático, donde –opino y creo - la independencia de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial brilla por su ausencia en no atípicas ocasiones, la decisión de este rey; hoy día Juez omnipresente, podría ser la de “dejarse de gilipolleces y partir al neonato a la mitad, pesarlo y repartirlo por igual”, a fin de que las dos contendientes quedasen asistidas por ley y ninguna perdiese el amparo de la misma: Se calificaría como “Equilibrio en el reparto”. En todo caso, el bebé se hubiera abierto en canal. Es lo legal, se diría.

A menudo escucho el mensaje errado de la supuesta similitud entre justicia y legalidad. La experiencia, a base de hostias no consagradas, me ha aclarado hace demasiado tiempo que una cosa es la justicia y otra muy distinta la legalidad.

La primera, la justicia, responde al equilibrio, a la libertad individual pero respetando la colectividad; al derecho de ser tratado con el mismo respeto que los demás, pero con el deber de ser recíproco y consecuente con los mismos, sin restricciones pero a la vez sin doblegar esos mismos derechos de terceros; sin excepciones, sin ataduras, sin privilegios para que esa balanza esté bien equilibrada. Esos platillos que sustentan esa equidad dependen no de un individuo que interpreta lo que el poder respectivo, (“judicial” le llaman) le exige. Esos platillos que deben sostener y salvaguardar esa justicia igualitaria, sin distintas varas de medir, sin excepciones, sin privilegios anónimos depende de la conciencia colectiva; entendiéndola como una entidad bien informada, con un alto grado de bondad, consecuente, honrada y dispuesta a ser autoexaminada en sus derechos y deberes para con los demás. Nunca debería estar condicionada por quienes interesada o torpemente la manipulan o malinterpretan.

La legalidad, por el contrario, responde a intereses precisos; no de la colectividad ni para la colectividad, sino dependiente de determinados poderes, a menudo ocultos pero reales y agazapados. La legalidad es utilizada como arquitectura interesada, caprichosa y moldeable a expensas de esos poderes insaciables y disfrazados a menudo de pseudodemocracias incuestionables; sólo que esta legalidad ahora justificable mañana podrá ser injusta, caduca o poco práctica. Al fin y al cabo depende del timón y del viraje que el establishment correspondiente tome y que dependerá, en cualquier caso, de intereses y fines muy concretos y delimitados por estos. La legalidad entonces se convierte en un arma peligrosamente manipulada, viciada y corrupta en no atípicos casos. La justicia queda entonces en desventaja, desvalida, desprotegida, vilipendiada y despreciada. Justicia violada, como lo ha sido esa joven de 18 años, que unos jueces proclaman “sólo ha sido abuso sexual” de cinco depredadores sociales, de “cinco chicos con ganas de juerga” que según uno de esos “intérpretes de lo legal”parece que incluso hicieron disfrutar a la víctima o al menos participó activamente de dicho “jolgorio”. Dicen que es la ley, se dice que es legal… Lamentablemente la legalidad usada en este caso -¿interesadamente?- como en tantos otros no conocidos ni dados a conocer por la opinión pública, instará a que esa justicia sea tomada como un vulgar trágala, como lo ha sido esa joven por demasiados sectores interesados, a pesar de que al menos, ha tenido el respaldo social de no pocos colectivos y con ello la visibilización de casos tan graves como el sucedido.

 
Ojalá este tipo de injusticias sean denunciadas socialmente y a gran escala, sin limitaciones, sin tapujos, sin condicionamientos. Injusticias no limitadas sólo al machismo sino por extensión a cualquier colectivo maltratado: niños en demasiados colegios; ancianos en centros de mayores; trabajadores en condiciones laborales lamentables; pensionistas sin un mínimo económico para finalizar sus vidas con cierta dignidad; discapacitados granjerizados y coartados a vivir en un verdadero apartheid social”; familias a las que se les arrebata su vivienda porque Papá Estado se rindió a los bancos… y fue incapaz de hacer frente a deberes sociales para toda la comunidad.

 
Aconsejaba Don Quijote a Sancho Panza, diciéndole:
“Cuando encuentres Sancho en pugna, el derecho y la justicia, inclínate por la justicia
Necesitamos más Reyes Salomón y menos jueces insensibles y de dudosa ética social.
¡Basta de tanta justicia medrada y trágala, de tanta distorsión real entre lo justo y lo legal! Creemos en la justicia (lo que debe ser). No tanto en la legalidad (lo que se permite) L

miércoles, 4 de abril de 2018

Suicidios inducidos por acoso escolar. A la familiar de una víctima


Vagabundo

Antes de comenzar, quiero aclarar a lectores y detractores que todo lo que en estos blogs comento es sencillamente producto de mis suposiciones, de mi dura experiencia y de las muchas hostias que el poderoso establishment reinante me ha infringido a lo largo de demasiados años; tantos como los que lleva siendo "puteada" una joven de 20 años desde su más tierna infancia. Por tanto, estas presunciones y suposiciones  interprétense como simples opiniones y reflexiones personales. Que cada cual las entienda procedentes o no. Yo desde luego me las creo, aunque me reservo esa supuesta “paranoia” con la que a algunos malnacidos les encantaría etiquetarme. Quede ahí ese frágil escudo antihostias por lo que pase…

Hace unos días, me llegó un mensaje a través de uno de los blogs que tengo hibernado por diversos motivos desde hace ya más de dos años (Repasar  ¿Parada final? ).

El mensaje en cuestión era una solicitud de información de una joven, referente a un  caso de suicidio inducido por el terrible bullying o acoso escolar. Un caso, por cierto enterrado prácticamente desde el suceso del mismo por supongo, demasiada incomodidad global.

Detrás de esa solicitud, se encontraba no una posible víctima directa actual; tampoco una persona que quizás, curiosa y preocupada por circunstancias intentase ayudar a alguien o simplemente conocer la realidad y la cara demasiada oculta de esta tétrica y cínica realidad escolar. Era mucho más. Era y es la hermana de una pequeña, Saray Mondragón, que con tan sólo13 años, presionada y coaccionada se vio obligada a saltar al precipicio, hace ahora cuatro años…

(Consúltese

Aunque desconozco la edad de esta joven inmigrante y aunque soy consciente de que mis palabras pueden hurgar amargamente en el triste episodio de ese pasado cercano, finalmente he querido contestar a las inquietudes y enorme dolor de esa hermana de Saray. No ha sido fácil tomar aliento y escupir tanta vergüenza y aunque, insisto, desconozco si estas palabras dañaran más que ayudarán a esa familiar, por dignidad, ética y por qué no decirlo, por apoyo moral a esa familia, he considerado finalmente que hechos como estos deben salir a la luz pública y mostrar las muchas vergüenzas que hay que lavar y eliminar en esta nuestra cínica sociedad actual. El silencio, en estos casos, entiendo que sólo ayuda a quienes dieron lugar a que la pequeña se viese obligada a dar ese salto mortal y por extensión, a los demasiados testigos mudos y cobardes que por omisión/comisión nada ayudaron. Saray, al igual que demasiadas víctimas no se merece ni este silencio cómplice ni el olvido cómodo y distante, ajeno de tanta gente.

Estimada joven, te contesto:

Conocí el caso de tu hermana por determinadas publicaciones aparecidas en los medios de comunicación. Indagué, dentro de mis exiguas posibilidades sobre ese dramático caso y entendí que había que difundir y denunciar el caso desde mis muy limitadas bitácoras. No sé nada más del caso de tu hermana, Saray Mondragón. Sí sé y compruebo que fue muy llamativo cómo se diluyó ese grave caso de acoso escolar en tan breve tiempo y en tan -cuentan-“civilizada y democrática” nación como es esta nuestra “Grande y Libre España”.

Cuando un caso no se conoce, entierra o no se difunde, desaparece. Es decir, pasa a no existir en la práctica. A fecha de hoy, si se busca con los navegadores típicos por Internet, la sospechosa falta de información sobre el trágico suceso llama la atención;  apenas existe y alguna que otra publicación aparecida en su día ni siquiera se encuentra ya…

Sólo sé que, después de cuatro años de su trágica y vergonzosa muerte (yo denomino a estos casos suicidios obligados u homicidios inducidos), NADIE se acuerda de Saray y de su trágica muerte.
 
NADIE, para vergüenza de todos

Vergüenza de aquellos hostigadores implicados que con sus burlas, rumorologías, críticas, bloqueos sociales, chantajes emocionales, amenazas, manipulaciones, intimidaciones, marginaciones, menosprecios, actitudes soeces y discriminatorias consiguieron aislarla y excluirla del resto de compañeros para luego bajo esa presión cruel empujarla indirectamente a tomar esa fatal decisión de saltar al precipicio.

Vergüenza de “compañeros” cobardes, asépticos y vacíos que no fueron capaces de auparla, arroparla y mostrar la empatía debida que se presume es parte del ser humano, para no ser presa fácil y solitaria de tanta rapiña humana, de tanto depredador miserable.

Vergüenza de ese colegio “católico” y de quienes se arropan en una religión para preservar sus culpas aferrándose al “Divino”, cual actitud sacrosanta y aopologética de sociedades fachas y carcas, como lo demostraron los comentarios aberrantes y cínicos de una vergonzosa AMPA.

Vergüenza de todo un Sistema Educativo que facilitó el corporativismo hipócrita y cómplice de todas las instituciones implicadas para que el caso de Saray se quedara en un suceso triste y poco más, cual jodido accidente esporádico, puntual y excepcional.

Vergüenza del mundo de la opinión pública y de la inmensa mayoría de los medios de comunicación nacionales que, cual ave de rapiña, sobrevoló el caso cual cadáver ya extinto y comido, sin importar las extrañas circunstancias y gravedad del caso, quizás por impertinencia o incomodidad del asunto.

Vergüenza de toda una sociedad en su conjunto que, me temo fue adormecida, manejada e incluso desinformada para que ese grave caso de suicidio inducido fuese un caso de tercera categoría; un mal menor, poco interesante y menos aún recomendable para que la elite que maneja los medios de comunicación y por tanto, la política de este “grande y libre país” lo diese a conocer. No era recomendable para los simples y abducidos ciudadanos de a pie que una “vulgar sudaca” pusiera en entredicho la “honesta” responsabilidad del Sistema Educativo; tampoco la “virginal honorabilidad” de reputadas congregaciones católicas…

Vergüenza y asco de minusvalorar, disfrazar y ocultar el caso porque Saray, sencillamente era colombiana  y eso en esta España de hoy lamentablemente como en esta España de siempre, para no pocos es sinónimo de diferenciación e infravaloración, motivos para que la vil xenofobia y racismo de unos contribuyese a que Saray psicológicamente fuese vapuleada, linchada y finalmente empujada tras tantas coacciones grupales a saltar desde ese quinto piso.
 

Lamentablemente, según su colegio, ese salto fue el que una niña da a quien ama, a quien anhela abrazar

para reunirse con nuestro Señor, gozando del descanso y la felicidad eternas junto a la Virgen y a Madre Alberta”

Para sus hostigadores directos y muchos de los que conformaron ese equipo de cómplices y cobardes testigos mudos, me temo que el hecho de saltar al precipicio de esa pobre niña representó para sus escuálidas y muy subdesarrolladas empatías el burdo castigo que impondría una autoridad fronteriza, cual vulgar retorno a su país de destino, sólo que el viaje de ida no fue a la hermosa Colombia sino a un limbo cínico y desdichado. Un viaje obligado a ninguna parte sin posibilidad de retorno.

Tengo una hija que ha sufrido y sigue sufriendo el azote de este terrorismo psico-social y educativo que representa el acoso escolar. He de reconocer que aunque ella afortunadamente no dio ese paso desdichado y fatal hacia la muerte, de alguna forma también la he perdido. Ella ha cambiado radicalmente, tras las enormes secuelas psicológicas y conductuales que tanto daño y mella han hecho en su personalidad; tanto que a día de hoy, perdida y desubicada, desconoce quien quiere ayudarla y quien pretende dañarla. Confieso que estoy asustado y muy preocupado porque ya no sé cómo ayudarla. En este sentido, quienes somos víctimas de ese terrorismo (víctima principal y familiares más cercanos) sabemos por defecto y por experiencia que nadie nos ayudará. Tampoco ella lo pone fácil y es reacia a recibir ese apoyo necesario. Sus muy duras vivencias la han marcado de por vida. Ella no es ni será ya nunca la que fue y conocí.

Hace escasas fechas mencionaba y recordaba el caso de tu hermana Saray, entre otros, en un escrito a unos típicos “perritos falderos” que sustentan la dirección de un centro donde mi hija sólo pudo aguantar un trimestre y no más:

“Respecto a la falta de escolarización referida por ustedes, ya les recordé también el obligado exilio de mi hija, tras manifestaciones muy graves sobre su integridad física, dado el calvario sufrido en anteriores escuelas. Yo, al menos, cuento hoy día con mi hija, muchas otras familias desgraciadamente no pueden decir lo mismo. Les recuerdo unos pocos casos de suicidios inducidos por ese cáncer silencioso, cómplice y cobarde denominado acoso escolar; unos pocos casos de los muchos que se ocultan a la opinión pública; casos como el de Jokin Cebreros en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, que ni mucho menos fue el primer caso de acoso escolar en España, aunque sí el primero en alcanzar trascendencia mediática; el de Carla Díaz Magniem en 2013, la chica que se tiró por los acantilados en Gijón con tan sólo 14 años; Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; Mónica Jaramillo con 15 años, Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace ahora dos años; Alan de 17 años hace un par de años; Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace apenas un año, al igual que Unai con 12 años; Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre, como también lo hizo la joven de 17 años, Elisabeth en Navarra … todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…”

Me quedo en este tintero virtual a muchas víctimas: Cristina Costa, que con 16 años, se vio obligada a tomar una fatal decisión, el 24 de mayo de 2005; como así también lo hizo Daniel Peña Sánchez con 19 años, el 21 de diciembre de 2013 y tantos otros que de un modo u otro sintieron esa presión cruel y despiadada de una manada de sinvergüenzas secuaces para, como presa fácil, verse obligados a tomar tal decisión radical y trágica. Supongo que entre esas muchas víctimas, no habrá pocos casos de anónimas y olvidadas víctimas que habrán sido dadas de “baja” por suicidios sin más; sin aclarar el origen nuclear de tan fatal decisión. He de recordar que Jokin fue la primera víctima oficial de este terrorismo disfrazado en el año 2004. Primera víctima oficial de este cáncer socio-educativo pero me temo ni mucho menos la primera víctima real. Apuesto que, lamentablemente, tras el anonimato se ocultan muchos más. En cualquier caso, ¡qué poco hemos aprendido! y, lo peor ¡qué falta de coherencia y responsabilidad de quienes se denominan garantes institucionales!, entre los que destacan las respectivas inspecciones educativas, responsables políticos de turno y, por qué no decirlo, fiscales y Jueces que a menudo lejos de indagar e investigar adecuadamente se escudan en archivar casos tan graves e incómodos como los aquí comentados.

Aunque son sólo algunos ejemplos, todos los casos expuestos son consecuencia de una indecencia y cinismo exacerbados, ligados a la inacción, omisión de socorro e incluso comisión de posibles delitos penales.

 

Personalmente el caso de Saray representa para mi una vergüenza ajena y bajeza enormes, extremas, que dice muy poco de mi país; de sus dirigentes y responsables e incluso de mi gente. En este sentido, el silencio de este caso ha sido un silencio cobarde, mísero y nada consecuente con la actitud de cooperación, dignidad y apoyo a quien lo necesite; más aún si cabe a una niña que tan sólo contaba con 13 años.

Me da igual su procedencia, raza, religión, ideología, cultura, identidad sexual, etc.
 
En este sentido, estimada hermana de Saray, sólo puedo ofrecerte a ti y a toda tu familia mi pésame más sentido hacia ella.
 
No puedo ni quiero entender actos tan lúgubres y mezquinos para empujar a un ser a la muerte; más aún con tan escasa edad. Saray no saltó. Como demasiadas víctimas, fue obligada por presiones y coacciones a tomar esa fatal decisión. Estas muertes no son simples suicidios, entiendo que representan homicidios inducidos.

Si dura y triste es la ausencia de un ser querido; más aún lo es a estas tempranas edades y, sobre todo, en estas vergonzosas situaciones, donde siempre impera el que algún aprendiz de psicópata elija a la víctima por alguna diferencia o peculiaridad, independientemente de que ésta sea positiva o restrictiva para los demás, pero a la postre diferencia. Y es que, no lo olvidemos, este tipo de depredadores no tienen luz propia. No saben ni quieren aceptar que para brillar no hace falta apagar la luz de los demás. Luz que demasiados cómplices no se atrevieron a preservar. Luz propia que seguro Saray, esté donde esté, seguirá transmitiéndonos.
 
 
 


Un abrazo para todos vosotros, familia Mondragón. Mucho ánimo.

jueves, 22 de febrero de 2018

Acoso escolar: "NO QUIERO PROBLEMAS"


Vagabundo

Resulta muy triste haber conocido, en esta docena de años largos que junto a mi hija llevo soportando el acoso y derribo escolar, social e institucional a demasiados testigos cómplices y cobardes, mal denominados testigos pasivos a secas. Algunos mudos. Otros incluso proactivos, pues lejos de implicarse y defender a la víctima la utilizan cual árbol caído para dañarla aún más e intentar ser reconocidos por el grupo de hostigadores. Son los típicos “perros falderos y trepas” que suelen ejercer un papel de auxilio y reconocimiento pseudosocial respecto al depredador principal de esa organización tóxica y perversa. Pretenden entrar en la pirámide cobarde que el hostigador y sus secuaces construyen con el fin, unas veces, de subir peldaños en esa organización mafiosa; otras simplemente para no ser objetivos de ese clan violento y mísero, porque no pocos de ellos han conocido de algún caso de gente próxima a ellos que sufrieron esta lacra socio-educativa y temen ser los siguientes.
 
Respecto a los testigos mudos es fácil detectar sus distintas formas de ejercer esa pasividad cobarde y, a la postre, esa complicidad que dota de gran poder al pseudolíder de la manada, pues ello incrementa notablemente el ego de este tipo de sujetos. Esa complicidad pasiva y cobarde suministra al posible aprendiz de psicópata aventajado una sobredosis de narcisismo y reconocimiento de sentirse el (falso) centro de atención, el “amo”. Un verdadero “chute” de autoestima artificial a costa de una víctima más.

He de confesar que he conocido a demasiados testigos pasivos y cobardes. He de reconocer que cada uno de ellos me defraudó y me infringió con sus actitudes frías y distantes mucho dolor y una enorme desilusión, a pesar de que entre ellos se encontraban supuestos amigos e incluso familiares. Entre esos testigos mudos y cobardes hay quienes miran a otro lado porque temen entrar en conflicto con terceros, a pesar de que son conscientes de que hay un claro daño hacia la víctima. Son individuos muchas veces ligados a la víctima: Compañeros, supuestos amigos o relacionados con el núcleo principal de ese hostigamiento sufrido: profesores, psicólogos, médicos, asistentes sociales, abogados e incluso familiares. Cuando se les pide auxilio o cierto compromiso, a menudo se esconden en absurdas lógicas interesadas, pero nada éticas ni coherentes; evitan tomar parte en el asunto porque ello les incomoda y coloca en una situación poco interesante frente a terceros; algunos reconocen en privado que ello les puede causar enfrentamiento con superiores o simplemente problemas que es mejor no mostrarlos. En definitiva, se agarran a la frase hipócrita y nada ética

“NO QUIERO PROBLEMAS”

Seguramente las palabras que más duelen y más daño hacen; tanto o más que la que pueden infringir los propios hostigadores porque vienen de personas a las que, en principio, se les ha elegido, se ha creído en ellas, se les ha suministrado una sagrada información personal e íntima, se les ha pedido ayuda, colaboración, cooperación, solidaridad, implicación, empatía…
 
“NO QUIERO PROBLEMAS”: Frase de tres únicas palabras que finalmente se diluyen, se tornan vacías, como esa llamada única y de auxilio antes de ser encarcelado. Frase que coarta solidaridad, esperanzas, justicia y dignidad; esas que apenas vemos y sentimos ya, cuando tras llamar a tantas y tantas puertas se nos cierran sistemáticamente, sin tener la posibilidad de expresar el demasiado daño que venimos arrastrando y soportando víctimas y familia.

¡NO QUIERO PROBLEMAS!

Sólo me queda preguntar, ¿qué pensarás tú, potencial víctima en un posible futuro cercano, que quizás te hayas acomodado en esa frase socorrida pero tremendamente cínica cuando seas presa de ese terrorismo psicosocial?...

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar

Martín Niemöller 1946

... y parece que fue ayer

jueves, 3 de agosto de 2017

¿Protocolo escolar en alumnado con TDA/H?

 
 


Vagabundo
 
Resulta penoso que noticias como la siguiente salgan a la palestra, dado que este tipo de inacciones por parte del estamento escolar es sistémica en toda nuestra geografía. Por el contrario, representa una minoría atípica que pocos colegios apliquen y lleven a la práctica los protocolos y apoyos reales a alumnado con necesidades educativas específicas, como en el caso del TDA/H y análogos.
 

"La Justicia obliga a los colegios a aplicar el protocolo en niños con TDAH"                

"Un juzgado entiende que si el menor está diagnosticado, los centros educativos deben activarlo"

 
 


Seguimos viviendo en un país pseudodemócrata, donde la justicia, fiscalía y otros supuestos defensores de los derechos, en este caso de menores, a menudo medran por activa y por pasiva ante el "sacrosanto" y poderoso sistema educativo nuestro. Da igual que se violen los derechos de los menores, algunos de ellos incluso con un reconocimiento de discapacidad. Alumnos que son expulsados directa o indirectamente de este cínico sistema educativo que obstaculiza, coarta y excluye a quienes por su diversidad funcional, son excluidos e "invitados" a ser parte del abandono temprano y, por supuesto, a engordar las cifras del denominado fracaso escolar, que posteriormente se traducirá en un fracaso social. ¿Fracaso de quién, de este alumnado o del propio sistema educativo actual? Así nos va...
 

jueves, 15 de junio de 2017

Acoso escolar: Manipuladores institucionales


Vagabundo

 
Quienes somos víctimas del temible acoso escolar o bullying: víctima y familiares cercanos, hemos sido maltratados, vejados y perseguidos no sólo por un/a vulgar macarra y sus pandilleros secuaces. Cuando nos hemos vistos obligados a denunciar esta situación de desprotección, violencia física y sobre todo psicológica, dada la más absoluta indefensión, inacción y ninguneo de los supuestos garantes; en este caso colegios y entramado educativo, el efecto resultante ha sido el llevar a la práctica ese dicho tan conocido: “la mejor defensa es un buen ataque”; ataque basado especialmente en la política de “Divide y vencerás” Para ello las direcciones de los colegios, guiados por esa especie de policía política denominada Inspección, comenzará una guerra sucia de bulos, rumores y descréditos no sólo hacia la víctima principal, sino lo peor hacia la familia, a la que se le tildará frecuentemente de inadaptada, desestructurada, conflictiva y negligente, en el mejor de los casos; rumorología que usará como elementos dispersadores y tóxicos no pocas veces a las propias asociaciones de padres, frecuentemente alineadas y seleccionadas por las propias direcciones de los centros implicados. En esa caza de brujas, el oscurantismo, mezclado con bastante ignorancia y no pocas veces la falta de ética, cuando no embadurnada de un exceso de cinismo, hará que ese tóxico gas rumorológico dañe hasta las entrañas a esa familia que un día se vio obligada a denunciar. Rumores y bulos que se acrecentarán cuando entren en juego no sólo falseados informes del entramado educativo; sino además de apandadores cómplices de otras instituciones: Servicios Sociales, Familia y Menores y un extraordinario contubernio de vergonzosos trepas y correveidiles pandilleros adoctrinados, cuya misión final será “mostrar la supuesta limpieza ética y garante de las instituciones implicadas”, con tal de que se escaparate corrupto brille y sea publicitado como virginal e íntegro.
 
Si las situaciones de maltrato y acoso se reproducen y se destapan,  las instituciones públicas implicadas se encargarán de  manipular las cifras, resultados y crudas realidades de este terrorismo institucionalizado del acoso escolar para reconvertirlas en una imagen pulcra de interés, preocupación y atención hacia las víctimas; víctimas que según “sacrosantos” dirigentes políticos y burócratas asociados se minimizarán y casi erradicarán hasta quedar el fenómeno vergonzoso y venenoso del acoso en prácticamente “burdas excepciones”; y con ello recalcar esa famosa frase cobarde y falsa que tanto repiten la inmensa mayoría de responsables de los colegios: “En este colegio no hay ni ha habido caso alguno de acoso escolar”.
 
Mientras tanto, cada día se suman más casos de este cáncer silencioso y cobarde, que sufrirán jóvenes y familias; jóvenes afectados de por vida por esas secuelas perdurables en forma de frustración, estrés postraumático, inseguridad, labilidad emocional, exclusión y no poca agresividad latente y amargura; marcadas no sólo por el hierro candente del aprendiz de psicópata de turno, sino, quizás lo peor, por las instituciones que se presumían garantes y defensoras de los derechos de los afectados, pero que con una sobredosis de cinismo, hipocresía, síndrome de negación, inacción, ninguneo y mucha mucha cobardía, miraron hacia otro lado, se desligaron de sus deberes en el mejor de los casos e incluso se atrevieron a crear bulos y denunciar miserablemente a aquellas familias que se vieron obligadas a denunciar tan graves actos hacia sus hijos.
 
En la sombra, autoridades judiciales que siguen bostezando a menudo ante tanto desalmado institucional, con una impresión particular de incomodidad, dejadez o sencillamente complicidad pasiva antes hechos que presumo enquistados. Pero es sólo mi impresión, ¿o no?
 
¡Qué fácil y barato resulta joder y arruinar la armonía y derechos de tantas familias, en un prostituido país que presume de ser muy avanzado e igualitario! Democrático cuentan…
 
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El cuaderno de Guillermo NO, gracias (Acoso escolar e institucional extremeño)

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