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ERA CAMINANTE CONVENCIDO Y NOCTÁMBULO CALLEJERO ...

Buscaba independencia por inquietud personal y libertad por derecho propio. Quiso conquistar la amistad de su dignidad, pero para ello tuvo que pagar una absurda y cínica deuda jamás contraida, que fiscalizó su vida y la de los suyos. Finalmente cayó en la trampa de la tarántula institucional, de la que sólo le separa una fría y seca tapadera semiabierta...

Acoso. Grabación en octubre de 2009

¡NO A LA INCOMUNICACIÓN,POLUCIÓN Y OSCURANTISMO!

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VAGABUNDO TRAS LA LIBERTAD

EL CUADERNO DE GUILLERMO: NO, GRACIAS. (ACOSO INSTITUCIONAL EXTREMEÑO)

ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL

ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL
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Entrevista por Luís Herrero del Olmo, el pasado 10 de marzo, en "esRadio"

jueves, 3 de diciembre de 2015

Día de la Discapacidad: ¿Algo que celebrar?

Vagabundo

etica

Hoy yendo al curro, escuchaba por la radio a un representante de un poderoso colectivo supuestamente defensor de la discapacidad. Loaba el gran avance conseguido del colectivo al que dicen, representan. Según expresaba este vendedor de cuentos “ya no hay invisibilización, ni exclusión, segregación, marginación ni se mira mal a quien, por una u otra razón sufre algún tipo de discapacidad, como antaño se hacía”. Parece ser que, gracias a estos colectivos e indirectamente a los representantes políticos que nos han venido representando, se han conseguido unos logros merecedores de ser etiquetados de “excelentes”.

Minutos después, una oyente llamaba para dar las quejas sobre la situación de un familiar suyo, afectada por una perdida de visión del 90%. Las autoridades educativas pertinentes habían tenido la “sensibilización, cordura y esfuerzo humano” de meter a esa niña en un colegio “especial”, donde abundaban afectados por el síndrome de Down, entre otras muy diferentes patologías. La niña en cuestión sufría, y mucho porque entre otras cosas, sentía que la trataban como si tuviera retraso intelectual, en lugar de un sobresaliente déficit visual.

Resulta tétrico, inhumano e intolerable que existan aún hoy día verdaderos guetos institucionales, donde la reclusión escolar de “tocados” sea una solución cuantitativa. Resulta esperpéntico comprobar cómo el concepto de INCLUSIÓN es violado constantemente y usado cual vulgar papel multiuso, cual cajón de sastre, donde lo de menos es la adecuación y especialización a las demandas y necesidades de este colectivo, a la inclusión social y participativa; y lo que prime en cambio sea la denominada “racionalización pragmática” basada en la granjerización de toda una “jungla de tocados y cascados”.

Magnificar el “excelente avance” del colectivo de deshabilitados institucionales (discapacitados) es como poco faltar a la realidad social, familiar, laboral, educacional e interpersonal de los muchos afectados por estas desventajas multifactoriales.

Cuando un representante de este colectivo pretende disfrazar estas crudas realidades, minusvalora a todo un colectivo, integrado no sólo por los propios afectados, sino además por buena parte de los familiares más allegados que sufren en sus propias carnes el olvido, la exclusión, marginación y ninguneo social e institucional hacia sus cercanos.

Y es que me temo, a veces sucede que quienes deberían ser defensores a ultranza de este desfavorecido colectivo se olvidan del fin y atienden antes a sus barrigas plenas, se acomodan y siguen consignas de superiores jerárquicos, esos que les subvencionan con jugosas prebendas.

¿CERMI (Comité Español de Representantes de personas con MInusvalía) o CERDI (Comité Español de Representantes de personas con DIscapacidad)? Ustedes mismos…

En cualquier caso, como diría una entrañable y querida amiga mía, Mª Ángeles, hoy 3 de diciembre, día de la Discapacidad, poco o nada hay que celebrar  Triste

Os dejo con una reflexión suya

3 De Diciembre: Un día de heridas abiertas.

Otro hipócrita 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad. 52 años de lucha ante la perversión política y social con una solidaridad mal entendida y peor aplicada, han ido pasando por mi vida sin que a penas nada cambie. Sigo teniendo la misma sensación que tenía en la infancia. Sigo viviendo en una sociedad en la que se sigue haciendo notable esa múltiple gama de adjetivos convertidos en sensaciones incomprensibles y crueles. Invisibilización, indiferencia, desprecio, caridad, lástima, pena, trabas, engaño, mentira, manipulación, rentabilidad, infantilización, competitividad... Discriminación, en definitiva.

Cada 3 de diciembre siento que tengo poco o nada que celebrar y mucho que decir, mucho que recordar, mucho de lo que prevenir especialmente a esas personas que llegaron más tarde que yo a formar parte de este colectivo y a aquellas otras muchas que se han quedado mudas en el intento de salir adelante y que incluso tienen miedo de perder lo poco que por derecho les pertenece.

Cuanto más mayor me hago, más recuerdo mi infancia de niña discriminada y más me duele la discriminación que cada día siguen viviendo en nuestro país miles de niños y niñas por tener que vivir con una diversidad funcional. Solo han cambiado las formas de discriminar pero la discriminación es tan real, dramática y abominable como siempre.

A mis años y desde hace muchos ya, cualquier discriminación que se me infringe, no solamente me resbala, sino que además me provoca pena y hasta risa dada la ingenuidad de los pobres microbios sociales que la infringen porque no se saben carne de accidente vital y se convierten en dardo de sufridores sin siquiera ser conscientes de que de pronto y sin más ellos mismo o su entorno se pueden convertir en diana. Quizás forme parte de la cada vez más nociva e insoportable ingenuidad del ser ¿Quién sabe?

Días como hoy me acuerdo muy especialmente de niñas y niños -algunos ya adolescentes-, junto con sus familias que han tenido que soportar y siguen soportando lo indecible para sortear los obstáculos a la inclusión que ponen los mismos que se llenan la boca por estas fechas en hacernos querer ver lo que no existe. Me acuerdo de Silvia, de Gloria, de Ale, de Alex, de Aarón, de Sara, de Arturo, de David, de Miguel, de Nadia, de Laura, de Nico… y de tantas y tantos niños y adolescentes a los que por razones socia les de discafobia les van a seguir truncando la vida los mismos que hoy saldrán, -políticos y chavacanes-, a poner sus posaderas sobre una silla de ruedas, o irán a visitar un centro u organización de esos que sirven de tapadera y con los que se les llena la boca de solidaridad y buenas intenciones escritas en pliegos de arena en medio de una inmensa y profunda tormenta: la del dolor, la de la rabia, la de la soledad, la de la lucha infatigable, la de la supervivencia.

Eso sí, no faltarán tampoco los ricos y suculentos acuerdos, pactos, programas y subvenciones que acaben tallándose en piedra imborrable y perpetua durante generaciones y generaciones para que todo parezca que cambia y perviva el negocio de traficar una vez más con vidas vulnerables, sin que salvo los arduos y silenciados lo vean.

Días como hoy muchos como yo sentimos rabia ante la estúpida e hipócrita actitud de políticos y mentecatos que van tirando nuestro esfuerzo y sacrificio por la borda de sus propios intereses sin que se les mueva un ápice la conciencia solidaria de la que tanto se jactan delante de una cámara o plasmada en el papel cuché que nosotros les pagamos.

Hoy sin ir más lejos, sufro la decepción de ver como quienes por los que aposté y di hasta la última gota de ilusión para que pudieran alcanzar la sede municipal con el fin de hacer valer nuestros derechos y los de tantos olvidados, una vez sentados en sus asientos institucionales han dado al traste por tercera vez y esta última con la indiferencia y connivencia de la Junta de Portavoces, con una propuesta de Moción de Accesibilidad Universal en el municipio de Valladolid, mientras otros municipios la están acogiendo. Los mismos que no faltarán a alguno de esos saraos preparados para la ocasión y para que el común de los mortales aplauda su gesto.

Cada 3 de diciembre no es más que un día de heridas abiertas, para quienes vivimos el dolor de la hipocresía en contraste con la realidad que nos viene a recordar que somos esa especie de 4,5 millones dis-ciudadanas y dis-ciudadanos españoles de los que solo en tiempo de intereses se sirven.

Valladolid 3 de diciembre de 2015.

Mª Ángeles Sierra.

 

martes, 24 de noviembre de 2015

POLÍTICOS OLVIDADIZOS…

 

Vagabundo

Os invito a escuchar este brevísimo vídeo

Os invito, a continuación, a leer el siguiente enlace y comparar curiosidades (si es que llegáis a tiempo y, de un modo u otro, no se “pierde” el acceso a esta entrada):

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2011/06/el-pasado-franquista-del-padre-de.html

 

Os invito, finalmente, a dejar vuestras reflexiones.

Mi impresión es que hay demasiado político “OLVIDADIZO”, demasiado “AMNÉSICO SELECTIVO”, demasiado profesional que se sirve de la política, vive de ella, pero en modo alguno para ella.

Desgraciadamente no es un caso atípico, ni singular, ni excepcional. Y lo peor: no aprendemos, seguimos tropezando… Triste

¿SERÁ QUE ES LO QUE NOS MERECEMOS?

 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Acoso escolar y Trastorno por Déficit Atencional

 Vagabundo

acoso Silvia

(Dibujo realizado por una DOBLE VÍCTIMA en su ex colegio, Rodríguez Cruz de su localidad, tras ser previamente hostigada en clase)

Os invito a leer el siguiente artículo sobre el minante acoso escolar. Aunque interesante, no puedo dejar de comentar una frase que subrayo por la importancia que tiene:

¿Y cómo se diagnostica a un chico hiperactivo o a uno retraído y desconcentrado?. Y en muchos casos el paso siguiente es medicarlo". (***)

Si bien conozco algún que otro caso de desacertados diagnósticos de TDA/H, que finalmente encubrían flagrantes casos de acoso escolar, tampoco voy a dejar de reflexionar sobre el TDA/H correctamente diagnosticado y su realidad…

Muchas de las manifestaciones del temible acoso escolar pueden dar a equívoco con un mal diagnóstico del Trastorno por Déficit Atencional con o sin Hiperactividad (TDA/H), dadas las graves somatizaciones de la víctima: Bloqueos cognitivos, inatención, inquietud motora, desmotivación, supuesta mal evolución del aprendizaje y consiguiente caída de los resultados académicos, pasividad, etc. motivadas por posibles cuadros ansioso-depresivo y/o estrés postraumático sufrido por la víctima y que coincidirían con algunas características del TDA/H. Sin embargo, en otras ocasiones, el TDA/H está presente y esas características anteriores ya se verificaban previamente, haya o no acoso en cualquiera de sus manifestaciones.

Hay que destacar que por ciertas características inherentes a este Trastorno, este tipo de afectados es proclive a ser excluido, no atendido ni apoyado en su diversidad a nivel socio-escolar y finalmente candidatos a ser acosados y marginados, especialmente el subtipo inatento y el denominado SCT (Sluggish Cognitive Tempo o Tiempo Cognitivo Lento). Un buen especialista obviamente debe saber diagnosticar y diferenciar el TDA/H de la situación de acoso escolar, aunque tampoco es excepcional el hecho de que niños con TDA/H sean finalmente hostigados en las aulas, lo que incrementará notablemente las manifestaciones propias de ese Trastorno en el afectado. No olvidemos que el TDAH es un trastorno neurobiológico y de base genética, aunque el ambiente en que se desenvuelve el afectado contribuye a que las manifestaciones propias de su condición se amplifiquen o, por el contrario se suavicen. Por ello, entiendo que si bien, desgraciadamente no es infrecuente que un mal especialista confunda un caso de acoso escolar con un supuesto diagnóstico de TDA/H, tampoco es oportuno ni serio descartar el TDA/H cual si se tratase de un fenómeno poco creíble e incluso inexistente. Insisto en que un buen profesional debería saber reconocer en cualquier caso estas dos graves problemáticas en el aprendizaje y evolución sociales de muchos niños. Problemáticas que a veces coinciden en una misma víctima. Niños doblemente víctimas: Víctimas de un Sistema Educativo que apenas atiende las necesidades educativas y dificultades de este grupo de alumnado. Víctimas por otro lado del acoso y derribo que los diferencia, excluye y aísla cual parias sociales, en un entorno escolar, que ni los incluye, entiende ni los atiende…

domingo, 18 de octubre de 2015

Carta a una afectada por el cáncer de mama

cancer

Vagabundo

Estimada afectada:

Ante todo, desearte una pronta recuperación en tu dura enfermedad, de la que espero y creo saldrás fortalecida, puesto que como la inmensa mayoría de afectadas te considero una persona fuerte y capaz de vencerla.

sábado, 22 de agosto de 2015

¿De vez en cuando la vida? Reflexiones ante la crónica de un fracaso anunciado

 

enredada

Vagabundo

Expresaba el maestro Serrat,

“ De vez en cuando la vida nos besa en la boca

y a colores se despliega como un atlas,

nos pasea por las calles en volandas

y nos sentimos en buenas manos;

se hace de nuestra medida, toma nuestro paso

y saca un conejo de la vieja chistera

y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela…

Sin embargo la vida ha debido olvidar a no pocos anónimos excluidos. Solitarios exiliados que ni se sienten en buenas manos ni parecen estar siquiera en listas de espera necesitados de ser besados y abrazados; de ilusionarse con la magia que, de vez en cuando, deberían ser regalados por unas excitantes vivencias; esas que deberían aparecer en nuestras vidas, al menos de vez en cuando. Así que ni siquiera hay escuela para satisfacer en la salida, la huida, la libertad de terminar y de sofocar ataduras impuestas, cual infante soñador y feliz que siente escapó momentáneamente de la prisión del aula.

Ayer precisamente hablaba con una amargada y angustiada joven, perdida, desubicada, desilusionada de su vida y sobre todo de sus tristes vivencias, aunque ignorante de su desolada realidad; esa que tanto teme y no quiere ver. Ella, sin saberlo, me contaba cómo su vida, se enreda más y más en una maraña de obstáculos, hoy día me temo casi insalvables. Obstáculos que crecen a medida que se hace mayor porque ni está preparada para la sociedad competitiva que nos está tocando lidiar ni tampoco para desarrollar destrezas que la hagan desembarazarse de unas redes impuestas y muy dañinas desde su más tierna edad.

Redes arrojadas por unas instituciones no para izar a quienes necesitan apoyo y una verdadera inclusión, sino para aislar y discriminar a quienes no saben nadar en este gris océano competitivo e insolidario, cual MONTE DE TAIGETO INSTITUCIONAL (consultar enlace). Y es que las herramientas que debieron habérsele facilitado hace demasiado tiempo, jamás se le aportaron; es más, se las negaron por ineptitud y negligencias corporativistas de unos denominados “garantes institucionales”.

El tiempo pasa; o sea la vida, y con ella quienes fueron olvidados por ella en lugar de recorrer veredas en forma de aprendizajes, experiencias y vivencias inolvidables, se han hecho reos de costosos esfuerzos anímicos que sólo incrementaron su desasosiego y tristeza por tanta soledad impuesta; esa que incrementa ostensiblemente demasiados nudos de una madeja quebradiza, irregular y elaborada con demasiado cinismo e intransigencia.

La madeja; es decir el lúgubre pasado-presente proyecta un futuro cercano que se presenta frío, distante, apagado, taciturno, casi caduco, cual hoja otoñal a la que una simple brisa es capaz de lanzar por los aires caprichosamente para finalmente ser engullida por el moho expectante del irremediable otoño-invierno venidero.

La madeja se hiló con mucho amor, pero quienes debieron ayudar a confeccionarla adecuadamente no creyeron en ella; no apostaron por prever pequeñas irregularidades, pequeños hilachos que pudieron ser reconducidos y tenidos en cuenta en su momento. A medida que el ovillo se iba confeccionando los hilachos se fueron haciendo más visibles, pero quienes tenían la misión de elaborarlo adecuadamente lo ningunearon y negaron esas diferencias ya palpables. Era incómodo confesar la inacción y negación de realidades. El caso es que era diferente y no presentaba un patrón acorde a las demandas sociales: no era competitiva, agresiva, estándar ni siquiera requerida por la generalidad, con lo cual, seguramente era incómoda y poco atractiva. Poco interesante para apostar por ella, en definitiva.

Finalmente la madeja se ha deshilachado. Sus innumerables nudos, su brillo apagado y demasiadas tóxicas manipulaciones en torno a ella, sólo están contribuyendo a pensar que su único fin es desecharla sin más. Parece ser que no tiene hueco en esta sociedad actual.

Quienes apuestan pasivamente por menospreciarla con su indiferencia y su nulo tacto ético, no saben o no quieren conocer que su muy preocupante estado actual es consecuencia de la enorme desidia y negación de sus problemas primarios; esos que no se afrontaron por unas instituciones que en modo alguno cumplieron con su papel garante y protector. Luego, fruto de tanta desidia e ineptitud, sus iguales y parte de sus supuestos conductores la condenaron al mayor de los ostracismos: la exclusión social. Partiendo de sus peculiaridades, que en modo alguno fueron respetadas, no hubo reparos para ello en basarse en TÍPICAS ARMAS GOEBBELIANAS Y TÓXICAS (consultar enlace) como la rumorología, los bulos y demasiadas etiquetas venenosamente deformadas que incrementaron y empujaron a la víctima al mayor de los castigos: el apartheid social, la no pertenencia a grupo alguno de iguales, el exilio radical, la soledad total.

Por el contrario, los muchos terceros que desconocen esta DRAMÁTICA REALIDAD  (consultar enlace) sólo suelen ver en la víctima, una supuesta actitud egoísta, caprichosa y agresiva; pasiva y no participativa; a veces querulante y distante; a veces tendente a una hipotética paranoia con bajadas de humor constantes y una falta notable de motivación y aptitud cooperativa. No son conscientes que tras esa supuesta fachada se esconde una cruel realidad macerada desde la más tierna génesis, donde las heridas primarias se infectaron por sobredosis de dejadez, incompetencia y mentiras de quienes se autodenominaban “maestros”; se incrementaron con el maltrato y el aislamiento sistemático para disfrazar negligencias y prepotencias malamente concebidas.

Finalmente este cúmulo de basura, este SÍNDROME DE DIÓGENES INSTITUCIONAL Y SOCIAL  (consultar enlace) dio lugar a un cuadro ansioso-depresivo con estrés postraumático, que finalmente ha ocasionado que este “producto” sea incapaz de adaptarse a la pura, dura y cínica realidad social. La “madeja”, lejos de asumir su rol en tan devaluada fábrica social, parece ser no merecedora de ser tenida en cuenta. Debe ser desechada Triste.

 

secuelas

Y es que, de vez en cuando, la vida parece tener amnesia con ciertos individuos y ciertos casos, que también sueñan y necesitan tener la ocasión para que, de vez en cuando, sean elegidos por esa necesaria probabilidad que, de un modo u otro, nos es tan necesaria: Un poco de alegría, unas sonrisas, una amistad, una compañía, una pertenencia al grupo de iguales, unas miguitas de ternura; una ilusión… al menos de vez en cuando.

Información relacionada en los blogs

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/

http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/

viernes, 7 de agosto de 2015

Denuncia al Defensor del Menor por bullying consentido

 

blogfondo

Vagabundo

Una vez más, un nuevo caso de acoso escolar sale a la palestra en forma de denuncia. Denuncia archivada por Fiscalía. Una más, una vez más. Las analogías desgraciadamente con el caso de mi hija y mías propias son llamativas y alarmantes por el grave daño que se infringe a víctimas y familiares. Como bien expresa el denunciante, ya no sólo se trata de un caso de acoso escolar, sino, tanto o más grave, también de acoso institucional hacia la familia, cuando esta, harta de ninguneos y cínicas respuestas del entramado educativo, se ve obligada a denunciar. La Fiscalía, esa que tiene el deber institucional de velar y garantizar los derechos del menor hostigado tampoco parece poner el celo debido y una vez más, como ocurriese en mi caso, archiva la denuncia. Debe ser más práctico defender a menores acusados que a menores víctimas de los mismos. Debe ser más conveniente a su vez estar al lado de las instituciones que desdecirlas y obligarlas judicialmente a cumplir con sus deberes garantes hacia su alumnado. Que me lo digan a mí

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/08/acoso-escolar-e-institucional.html

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/08/la-propaganda-goebbeliana-de-la-junta.html

Como respuesta viciada por la Administración educativa, a través de Inspección, se responde a estas graves acusaciones y actos denigrantes hacia la víctima, como sistemáticamente se repite una y otra vez: “ las actuaciones y compromisos han sido los adecuados”. Caso archivado. Uno más.

La “posible paranoia” de afectados y familiares debería ser estudiada detenidamente por las autoridades sanitarias, dado que si bien sólo salen a luz pública escasos casos -los más graves- se estima que un 25% de la población puede estar afectada por esta “enfermedad mental”

 

Padre de Ayamonte lleva al Defensor del Menor un presunto acoso escolar a su hijo, diagnosticado de TDAH

Jesús Torres

  Luis Manuel Arraiz Vicente, padre de un menor de 9 años que hasta el pasado mes de marzo se encontraba escolarizado en el Centro de Educación Infantil y Primaria Moreno y Chacón de Ayamonte, ha puesto en conocimiento del Defensor del Menor de Andalucía lo que considera un caso de “acoso escolar continuado” contra su hijo en dicho colegio, “a manos de otro menor de su misma clase”.

  Según el encabezamiento del escrito remitido el pasado mes de febrero por Arraiz al Defensor del Menor de Andalucía, al que ha tenido acceso Andalucía Información, “esta es la historia de un acoso escolar a mi hijo de 9 años, seguido de un acoso institucional a mi familia”.

  Y es que en dicho escrito narra con todo lujo de detalles y por orden cronológico, una situación que se inició “hace un año”, sobre la que al principio “pensamos que eran cosas de críos; luego que las reiteraciones eran casualidad; y finalmente comprendimos que era todo deliberado”.

Según también relata, el asunto es aún más grave teniendo en cuenta que su hijo está diagnosticado de TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), por lo que “necesita, por ejemplo, que se le hagan los exámenes orales y no escritos, a lo que se han negado en ese colegio”, y por lo que “es como si en lugar de nueve años, tuviese aproximadamente dos menos”.

Por otra parte, Arraiz ha relatado a este periódico que su hijo fue objeto de “brutales palizas”, la última “con derribo a patadas en los huevos y remate a patadas en la cara”, lo cual fue siempre considerado por los responsables del centro como “una pelea” y “a las que no se prestaba atención” porque eran “cosas de niños”. El menor -siempre según su padre- llegaba a casa “con marcas” y “no nos contaba nada por miedo”. También “lo dejaban de lado” y por eso “lo comunicamos al centro”. El presunto acoso, además de físico “era también psicológico” ha añadido, y “se trasladó a la calle: a las fiestas de cumpleaños de los compañeros de clase o a los parques de la localidad”.

Igualmente añade que el presunto acoso a su hijo se convirtió también en “acoso a la familia” una vez que el propio Arraiz denunció por estos hechos tanto a la tutora del menor, como al director del centro. Denuncias de las que por otra parte confiesa “no tener aún noticias” y que según fuentes jurídicas consultadas por este periódico han sido archivadas.

Desde entonces -prosigue el padre- “todos han intentado tapar el tema, porque no les interesa que se sepa, y en lugar de proteger a mi hijo han mirado para otro lado y se han dedicado a protegerse entre ellos”. Incluso afirma que “han intentado hacer creer al resto de la comunidad educativa, incluidos los padres, que dejaron de hablarnos y nos eliminaron de los grupos de whatsapp, que todo era cosa nuestra”, y hasta “pudimos saber que se burlaban del niño en clase, llegando incluso a ridiculizarlo ente sus compañeros”.    

En el escrito al Defensor del menor Arraiz afirma que “en septiembre mi mujer habló seriamente de este tema al menos tres veces con la tutora y maestra, siguió el acoso; habló con la madre del acosador, siguió el acoso; habló a primeros de noviembre con el director, siguió el acoso”.

También narra que “el 14 enero de 2015 la agresión de turno es violentísima (a mi niño le dan una patada en el ojo), hay parte de lesiones, y una denuncia judicial por mi parte, contra el agresor (otro niño de 9 años pero mucho mayor) y contra la tutora y el director por no hacer nada”. El mismo día de esa agresión última, la tutora y maestra habitual del niño “les hizo hacer las paces, pregonó a toda la clase ‘ya sabéis que (…) es un pesado’ como explicación de lo ocurrido, y sentó juntos a agresor habitual y víctima”.

Desde entonces se multiplicaron los escritos y comunicaciones por distintos medios entre la familia del menor y los responsables del centro, quejándose amargamente Arraiz de no permitírsele acceder al expediente sobre lo sucedido, así como al protocolo de actuación iniciado por la Inspección Educativa. 

Finalmente, según Arraiz, el menor permaneció un tiempo sin escolarizar “porque la frase operativa del tratamiento médico a que le ha abocado el estrés por acoso es: ‘se recomienda evitación de esta situación hasta tratamiento psicológico’. Así las cosas, la familia solicitó a la Delegación el cambio de centro, lo cual se produjo en marzo, cuando fue trasladado al CEIP Galdames de la ciudad fronteriza, donde el padre asegura que su hijo “está encantado, totalmente integrado, y donde no ha tenido ningún tipo de problema”.

Por todo ello, Arraiz concluye su escrito pidiendo al Defensor del Menor que “supervise humanitariamente este caso, y los otros, que ha habido y habrá, hasta que se extirpen las malas hierbas. No estaría de más una investigación oficial”.

EL SERVICIO DE INSPECCIÓN EDUCATIVA “ACTIVÓ EL PROTOCOLO DE ACTUACIÓN”

Por su parte, fuentes del Servicio de Inspección Educativa de la Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta en Huelva, en coordinación con el centro educativo y el Equipo de Orientación Educativa, ha afirmado que activó “desde el primer momento el protocolo de actuación recogido por la administración educativa para estos casos”.

Igualmente han indicado que “desde esta misma Delegación se ha dado respuesta a todas las instancias donde se ha presentado denuncia o demandado aclaración sobre este tema”.

Por último, han señalado que “desde esta delegación territorial se hace constar la adecuada actuación del centro educativo y de la comunidad escolar de Ayamonte, que ha mostrado y demostrado su compromiso con la resolución pacífica de los conflictos escolares”.

Fuente:

http://andaluciainformacion.es/costa-occidental/

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http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/

jueves, 21 de mayo de 2015

Las mentiras sistémicas del Sistema Educativo

 

Vagabundo

ACOSOESCOLAREINSTITUCIONSALEXTREMEÑOS

(Foto del blog  http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/)

Acabo de leer una noticia - triste noticia - sobre las mentiras sistémicas del Sistema Educativo relacionadas con la atención a la diversidad de una niña, Inma: falta de atención a sus peculiaridades como alumna con TEA – así como la dejadez ante el acoso escolar, exclusión y discriminación sufridos a lo largo de su escolarización.

Vergonzosa noticia, aunque repetitiva en este Sistema Educativo Extremeño, donde no he podido evitar volver a recordar otros casos análogos, entre ellos el de mi propia hija, que desgraciadamente vivió y vive actualmente prácticamente todo lo que se narra en ese artículo y mucho más:

- Dejadez, ninguneo y mirar a otro lado del mal denominado “profesorado” ante las peculiaridades de mi hija por su déficit atencional, incluyendo la falta de profesionalidad, ética y rigor de los muchos “psicopedagoides” adscritos a sus antiguos centros para atender sus necesidades, que lejos de ayudar a la alumna, construyeron con falsos informes y míseros corporativismos un muro vergonzoso de mentiras y tejemanejes para limpiar su supuesto “papel virginal y profesional de decentes ayudantes de alumnado con necesidades específicas”.

- Rechazo de sus compañeros, en algunos casos potenciados por parte de sus “maestros”, que posteriormente dieron lugar a burlas y graves discriminaciones, para finalmente convertirse en un grave caso de acoso escolar hacia la niña y derribo, bulos y estigmatización de toda mi familia, teniendo su origen en los propios colegios apoyados por parte de los padres de otros alumnos, que incómodos en modo alguno tuvieron reparo en apoyar propagandas goebbelianas de falacias y embustes con tal de tapar sus cínicas actitudes y su falta de empatía y ética (Nadie tuvo ni ha tenido la honradez, talla humana y dignidad siquiera de preguntarme por lo ocurrido en colegios tales como el Santa Mª de la Coronada, Rodríguez Cruz o algún otro de mi localidad en todos estos años). Incomodaba e incomoda demasiado cotejar informaciones; tanto que es cínicamente más llevadero creer a colegios e interesados que dar la cara y apoyar a la víctima.

- A diferencia de esa niña, no acepté que mi hija fuese llevada a la fuerza a un calvario cerrado de demasiados ineptos enseñantes y cobardes compañeros, ya que su estabilidad anímico-emocional era mucho más valiosa que supuestos aprendizajes académicos, y esa estabilidad estaba por los suelos. El exilio obligado de cualquier colegio, es decir, el vernos obligados a negarnos a que la niña fuese sometida a constantes burlas, desprecios, exclusiones y maltratos generalizados supuso que el “sacrosanto” Sistema Educativo enmascarará su vileza y negligencias atacándonos. Para ello no tuvo reparos en denunciarnos falsamente, apoyándose para ello en un supuesto absentismo escolar; falsa denuncia levantada por la casta del PSOE en su momento, y hoy día sustentada por la del PP, ya que curiosamente aunque está haciendo Bachillerato aún perdura, a pesar incluso de que mi hija es la única estudiante en toda mi Comunidad Autónoma, Extremadura, que se ha visto obligada a estudiar a distancia, a través de la plataforma que el Ministerio de Educación posee, para casos muy peculiares (CIDEAD). Sin duda alguna, Silvia representa la vergüenza ajena de todo un Sistema Educativo que ni atiende, ni apoya, ni corrige desventajas, ni palia diversidades, ni cumple con lo que especifican en niños como ella, Inma o tantos y tantos otros, leyes como la L.O.E o más reciente la LOMCE.

A día de hoy, sin ningún tipo de ayudas, aunque con la buena disposición y empatía de unos pocos y contadísimos profesores suyos que le corrigen sus actividades a distancia, está a punto de tirar la toalla: demasiado esfuerzo para tan escasos resultados, donde a menudo en sus evaluaciones trimestrales, tiene que enfrentarse a tres o cuatro exámenes en una misma mañana, donde un muy limitado horario diurno, establecido por burócratas adeptos vale para desmontar demasiadas horas de esfuerzo y sacrificio almacenados en meses de trabajo, contrarios a la lentísima velocidad de proceso que la alumna sufre; a su muy deficitario rendimiento, ocasionado por sus sistemáticos olvidos, despistes, omisiones e incluso bloqueos cognitivos en pruebas tan arcaicas como las que se ejercen en este victoriano sistema educativo nuestro.

Ni siquiera las ayudas de psicoterapia le son concedidas, a pesar de que escrupulosamente se cumplen todos y cada uno de los requisitos. ¡Faltaría más, después de desdecir y denunciar a este impoluto y sagrado Sistema Educativo nuestro! – ni que estuviéramos en un verdadero Estado democrático de derecho, comentarán buena parte de estos Torquemadas traficantes de deberes y derechos.

Os dejo con la noticia de Inma, una víctima más de un asqueroso Sistema Educativo que ningunea por omisión, inacción y falsedades las cínicas y lamentables condiciones escolares de este grupo de alumnado; alumnado con necesidades educativas específicas, sean o no significativas, que incomoda y molesta tanto a tantos trágalas y trepas institucionales que cualquier día este grupo de alumnado será relegado a estar granjerizado por decreto testicular, para que ello no suponga una “carga institucional y social”.

¡Dios, que pandilla de ineptos e indeseables! Obviamente esta reflexión a la deidad va para la clase política que maneja y permite estas discriminaciones; discriminaciones y marginaciones que se proyectan miserablemente en una parte de la sociedad que avala esta cínica insolidaridad (léanse no pocas afirmaciones vergonzosos de padres de compañeros de Inma en la noticia y en comentarios vertidos posteriormente por lectores interesados, como también sucediese en el caso de mi hija).

 

«Con mi hija, la integración en la escuela ha sido una mentira»

http://m.hoy.es/extremadura/201505/16/hija-integracion-escuela-sido-20150516192429.html

Ana B. Hernández

Belén Mulero lleva diez años batallando contra el sistema educativo; su último logro ha sido que su hija viajara con sus compañeros a Disney

«Fue la psicóloga de la guardería la que me lo dijo por primera vez: no sé si tu hija es superdotada o tiene autismo; cualquiera de las dos cosas en esta sociedad son un problema».

En ese momento arrancó la particular lucha de Belén Mulero Carvajal, pacense de 40 años, contra la exclusión social. Hoy sigue en ella, porque aunque ha tirado la toalla mil veces..., la ha vuelto siempre a coger.

Afirma que su experiencia en el sistema educativo ha sido negativa y que en el caso de su hija, no se ha trabajado por su integración. Sin embargo, desde el otro lado, la Consejería de Educación, manifiesta lo contrario.

Inma, su hija, tenía dos años cuando ella recibió esta noticia. «La niña había llevado hasta entonces un desarrollo normal, pero en la guardería se dieron cuenta que no jugaba con otros niños, que no se relacionaba y que prefería hacer puzzles que no debería poder hacer por su edad».

Cuando Inma tenía tres años los neurólogos confirmaron el diagnóstico que ya había dado la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz (Apnaba). «Es una niña que tiene autismo, aunque en un nivel bajo, nos aseguraron todos, y yo y mi marido nos negamos a creerlo», reconoce Belén. Optaron por dejar a Inma en la guardería hasta los seis años. «Los tumultos la ponían nerviosa y entendimos que estaba más tranquila en la guardería, en un entorno que ya le resultaba familiar».

Con el inicio de la etapa escolar llegaron los problemas para Inma y su familia. «La matriculé en un centro de Primaria para que cursara toda esta etapa, hasta los 12 años; en un colegio que disponía de un aula específica destinada a niños con discapacidades». Al poco tiempo, fueron los propios responsables de ese aula los que pidieron que Inma pasara a una clase normal: «Porque no sabemos cómo, pero mi hija llegó al colegio sabiendo leer y por eso era posible que estuviera en un aula normal..., y la cambiaron».

Antes de Navidad los padres de sus compañeros de clase habían recogido firmas para pedir que pasaran a la niña a otra clase. «No la querían con sus hijos, consideraban que era un peligro..., pero logré que mi hija terminara el curso allí y al año siguiente la cambié de colegio».

No fue la única decisión que ese año, cuando Inma iba a cursar con siete años segundo de Primaria, tomó Belén. También decidió dejar de trabajar, abandonar un sueldo mensual cercano a los 3.000 euros, y quedarse con su hija. «Iba al colegio y yo me sentaba cada tarde con ella, a hacer los deberes, a enseñarla a estudiar, a organizar su tiempo». Y así fue superando cada curso de Primaria sin ningún problema académico. «Su nota más baja en todos esos años fue un bien en gimnasia».

Pero la niña y su familia sintieron el rechazo de sus compañeros y sus familias en cada uno de esos cursos. «Mi hija no tenía amigos, ni compañeros con los que jugar en el recreo, ni la invitaban a los cumpleaños... Del mismo modo que mi marido y yo nos quedamos sin amigos, sin relaciones sociales».

Las burlas de los demás

En cuarto de Primaria Belén propuso celebrar una fiesta de fin de curso en su casa. Vive en el campo, a las afueras de Gévora (Badajoz). «El mismo día en que esperábamos la llegada de compañeros y padres me llamaron para decirme que habían cambiado de opinión». Si la relación con ellos no era buena hasta entonces, a partir de ese momento dejó de existir.

«Quinto y sexto fueron un auténtico calvario. En la clase se empiezan a reír de ella, a tirarle del pelo, a dejarla medio desnuda en el patio...». Belén logró que expulsaran del centro unos días a quienes provocaron estas situaciones, a la vez que en casa trataba de calmar a su hija, de infundirle confianza, de mantener su concentración y el interés por aprender... Y juntas consiguieron terminar Primaria.

A los 12 años matriculó a la niña en el instituto. «Primero de la ESO fue perfecto, el mejor año sin duda; simplemente porque tuvo una tutora que se ocupó de ella». Belén afirma que su hija solo necesitaba que los profesores se encargaran de que estuviera atenta en el aula lo máximo posible y de que no olvidara apuntar en la agenda los deberes y las fechas de los exámenes. Porque en casa era ella la que se ocupaba de que su hija siguiera el ritmo de aprendizaje de los demás. «También les pedí que evitaran las burlas, porque simplemente no te parece que sean cosas de chiquillos cuando dejan a tu hija medio desnuda en el patio del centro para que sea el hazmerreír de todos».

Inma fue la mejor de su clase en primero de ESO. Todo cambió cuando regresó en septiembre al centro. «La revolución hormonal que cualquier niña pasa a esa edad yo la sentí y mucho en mi hija; estaba muy nerviosa y lo comuniqué al centro para que me llamaran si notaban cualquier cosa rara».

Esa llamada nunca se produjo, aunque la repitió muchas veces, siempre según su versión. «Yo la veía cada vez más nerviosa, tanto que una vez me dio un bofetón tremendo, algo que jamás había hecho, pero en el centro me decían que estaba perfectamente». Tras la primera evaluación, llegaron los suspensos. «Ya no llamé, fui directamente al centro, y me dicen que la niña no lleva las tareas, que deja los exámenes en blanco... Y, claro, yo les digo que cómo no me han avisado a pesar de haberlo pedido no sé cuántas veces».

Esas Navidades fueron horribles en casa de Belén, porque su hija seguía nerviosa y agresiva. Y así regresó al centro docente, donde siguieron los problemas. «Mi hija no quería ir, yo la obligué y la situación empeoró cuando le tiró los libros a una profesora». Inma estuvo una semana en casa, expulsada, pero pudo contar finalmente qué le estaba ocurriendo. «Pedía ir al baño y se pasaba la clase allí encerrada, porque sus compañeros de nuevo, otra vez más, se burlaban, le tiraban gusanitos al suelo para que se los comiera, le tiraban del pelo... La niña no quería volver al centro». Belén pidió un acompañante para su hija. «Me lo denegaron, planteé que fuera solo a hacer los exámenes y tampoco; al final acordamos que estuviera tres horas en el centro y tres en casa... Y superó el curso, otro más».

Tercero y cuarto de ESO, en un nuevo centro, fueron más de lo mismo. «Porque ninguno es partidario de la integración, porque todo es una mentira; el sistema educativo no es más que una muestra de lo que es la sociedad, en la que rechazamos a todos los que no son como nosotros, a los que son diferentes, a aquellos a los que simplemente necesitan que se les eche una mano».

Belén ha llorado, ha pataleado, ha pasado por crisis de ansiedad y depresiones, ha decidido muchas veces no seguir, dejar a su hija en casa... Y descansar.

«Hay gente que se conforma, pero yo me he negado siempre... Desde el día que en primero de Primaria me dijeron que mi hija no necesitaba que le comprara los libros hasta hoy». Reconoce que lo más fácil es conformarse. «Pero yo me niego a creer eso que dicen muchos padres, que ya saben que sus hijos no van a conseguir nada en la vida. ¿Cómo es posible escuchar algo así?Me rebelo. Mi filosofía es que el cerebro es un músculo y hay que ejercitarlo, que si no lo usas se atrofia y que si lo haces no sabes hasta dónde puede llegar, que merece la pena explotarlo, que como padres tenemos la obligación de hacerlo».

Tercero y cuarto de la ESO fueron más de lo mismo para Inma y su familia. «Pero ya no cambié más de centro, seguí estudiando con mi hija, denunciando el acoso escolar que seguía sufriendo Inma... Logramos pasar los dos cursos y que mi hija sacara su título con una nota de ocho».

Inma, con su padre Juan Andrés, durante su viaje de fin de curso a París.

Este curso, con 16 años, ha empezado un ciclo de grado medio de Gestión Administrativa en otro centro docente. Y la lucha de Belén también ha seguido aquí. Aunque esta vez ha contado con el respaldo de la Asociación Nacional contra el Acoso Escolar. Así ha logrado que Inma pudiera participar, junto con el resto de sus compañeros, en el viaje de fin de curso que realizaron antes de Semana Santa. Con destino a Disneyland París. «Encarna García es la presidenta de la asociación y ha conseguido que la delegada de Educación en Badajoz llamara a la dirección del centro para decir que el viaje se hacía con mi hija o no se hacía».

Inma ha disfrutado de lo lindo en París.Lo ha podido hacer, finalmente, porque su padre la ha acompañado en el viaje. Y juntos han vivido una experiencia única y especial. «Mi marido dice que allí simplemente no la reconocía, que estaba feliz, porque ha sido una más, que al final es lo que necesita todo el mundo».

Cuando Belén e Inma acudieron a hacer la matrícula en el ciclo de Gestión Administrativa un docente les habló del viaje de fin de curso. Inma preguntó enseguida si ella podía ir y la respuesta fue que sí. «En octubre pidieron el dinero para el viaje, mi hija lo llevó pero no se lo cogieron».

Belén fue al centro y habló con los responsables de la organización. Le dijeron que su hija no podía ir, porque nadie se podía ocupar de ella. «Las redes sociales me ayudaron a buscar apoyos, porque hay otros más como yo... Y llegó Encarna García, que movió cielo y tierra, y mi hija fue al viaje; eso sí, como no había nadie dispuesto a estar un poco pendiente de Inma, ha ido mi marido, pero mi hija ya sabe lo que es un viaje de fin de curso».

La ayuda de la Consejería

Afirma que Disney ha sido solo otra batalla más y que aún le quedarán posiblemente otras muchas por librar. Pero asegura que mientras tenga fuerzas, ella las librará con y por Inma. «Mi hija tiene autismo sí, pero este no es el problema, sino el que los demás no la aceptan como es. Solo necesita que alguien la lleve algunas veces de la mano, ¿tan difícil es esto, tan complicado para sus compañeros, para sus familias, para los profesores...?».

Belén seguirá luchando por que esa mano se le tienda a su hija y aquellos otros que la necesitan. «Porque si de verdad se quisiera su integración en la escuela no estarían en aulas apartadas y muchos más podrían salir hacia adelante, porque en muchos casos no tienen problemas de aprendizaje, sino de relaciones sociales».

La Consejería de Educación asegura que tanto Inma como su familia han sido atendidas por la Unidad de Programas Educativos (UPE) de la Delegación Provincial de Badajoz, ofreciéndole alternativas educativas que favoreciesen su integración. «De hecho, tras su paso por el IESO Colonos de Gévora, se le propuso el cambio de centro al colegio Santa Teresa de Badajoz, que cuenta con un aula de secundaria especializada en alumnado con trastorno del espectro autista y personal especializado para ello».

Afirma, además, que una vez finalizado cuarto de Secundaria, la familia volvió a contactar con la UPE para que le aconsejara sobre las distintas opciones y optaron por que se matriculara en primero de Formación Profesional de Grado Medio –Gestión Administrativa– en el colegio Santa Madre Sacramento.

Más allá del caso de Inma, la Consejería garantiza que Extremadura asume la realidad de todos sus alumnos y que, por ello, la Administración educativa asume el compromiso de proporcionar respuestas diferenciadas y adaptadas a las necesidades de cada alumno.

Algunas publicaciones relacionadas:

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http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/11/acoso-escolar-e-institucional.html

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/06/atencion-y-proteccion-la-infancia-y-la.html

 

sábado, 25 de abril de 2015

Acoso escolar: “Lo que conviene y no conviene denunciar”

 

Vagabundo

rumorologiaUna vez más leo en los medios de comunicación el acoso escolar sufrido por  una menor, sin que, en principio, el círculo próximo de la víctima sea consciente involuntario (familia) o quiera ser “consciente voluntario” (colegio) . Como monótonos y sistemáticos indicadores se habla  de diagnósticos errados de médicos y psicólogos, a pesar de la negativa de la víctima en este caso de acudir al aula e incluso de querer cambiar de colegio; se habla de la tóxica y maligna rumorología a nivel local entre actores en colegios y luego dispersada perversamente a nivel global mediante whats app y redes sociales, que tanto veneno pueden generar; se habla de una cabecilla instigadora y del grupo de adeptos/as cómplices por omisión o comisión que ejecutan el acoso y derribo elaborado por ésta; se habla de   frecuentes faltas de asistencia al colegio de la víctima y somatizaciones extremas, sobre todo en esos temibles “lunes negros” finalmente constatadas en sesiones psiquiátricas; se habla de las nefastas consecuencias directas de ese terrorismo psicológico que, me temo, pasarán futuras facturas psicológicas; se habla de esa disimulada velada respuesta del “no sabemos nada” de los colegios por los que deambuló la chica; se habla incluso de esa miserable respuesta de algunos padres de esas malnacidas alumnas prepsicópatas, ante la denuncia de la familia.

No se habla en cambio del silencio de los colegios y de la respuesta de éstos cuando inconsistentemente pretenden esconder sus ineptitudes al  naturalizar sistemáticamente este cáncer silencioso y cobarde y resumirlo en frases tan míseramente socorridas como “es cosa de niños”. No se habla, como demasiadas veces ocurre, de que el Sistema educativo se escude en el ataque cínico de un supuesto absentismo escolar cuando la víctima se ve obligada a exiliarse de los colegios e incluso la familia sea denunciada ante los Servicios Sociales, fieles colaboradores en general de estos Torquemadas institucionales. Tampoco se habla, como tan repetidamente, se hace de que, según fuentes de Educación, el fondo de la cuestión no es el temible acoso escolar o bullying, sino una supuesta problemática en el seno familiar, que curiosamente será divulgada por el entorno local. Y es que, por lo que se cuenta en la noticia, el colegio o colegios no fue/ron denunciado/s por omisión del deber de protección y auxilio a la víctima; incluso, por qué no decirlo, por complicidad pasiva o activa con quienes hostigaban a la chica.

Llama la atención la frecuente dispersión y ninguneo de indicadores tan comunes en estos procesos típicos de acoso ante supuestos entendidos: psicólogos, especialistas médicos e incluso Inspección educativa que, por lo que da a entender la noticia siguiente, no tuvieron la menor sospecha… ¿o debería decir la incómoda previsión y celo en penosas realidades como estas?. Pero eso, por mi experiencia y porque es una realidad frecuentemente constatada y desgraciadamente moneda corriente en nuestro cínico “estado social y democrático de derecho”, tampoco lo llevan a rajatabla instituciones tan mermadas y medradas como el propio Poder Judicial y relacionados.

La conclusión es contundente y doliente: Hay cosas que conviene denunciary otras callar, no vaya a ser que nos “excomulguen” Triste

 

La noticia es la siguiente ( Fuente, http://www.abc.es/espana/20150413/abci-nina-sufrimiento-madre-201504122059.html )

«No puedo poner precio al dolor de mi hija, acosada tres años»

ABC - Cruz Morcillo

La menor a la que arrancaron el cabello en Linares no ha vuelto a asistir a clase

Una foto de un abudante mechón de cabello metido en una bolsa de pañuelos de papel. Un mensaje llamándola «zorra de mierda», «más vale que te calles», insultos soeces y amenazas explícitas. «¿Son tus pelos? Puajajajaja». Claudia, 16 años, nombre supuesto, era la receptora; el pelo, también era el suyo. Se lo habían arrancado un grupo de compañeras de clase la tarde anterior tras citarla en una céntrica plaza de su ciudad, Linares (Jaén). Ella, ingenua, acostumbrada a que la acosaran, insultaran y humillaran creía que querían pedirle perdón porque incluso había tenido que abandonar su instituto dos meses antes. Era un paso más en un camino de miedo, agresividad y verdugos sentados en el pupitre de al lado que había comenzado tres años atrás y que desconocían sus padres y el colegio.

«No he visto tanta crueldad y tal falta de escrúpulos en esas edades», asegura uno de los agentes de la comisaría de Policía Nacional de Linares, encargado de tomar declaración a las dos detenidas, también de 16 años. Cuando a una de ellas le preguntaron por qué lo habían hecho respondió con la mayor tranquilidad: «Por diversión». Al pedirle los nombres de otras chicas a las que había acorralado fue aún más allá»: «No voy a contestar a esa pregunta». Frialdad absoluta.

Marcadores tumorales

Los hechos ocurrieron el viernes 13 de febrero. Claudia llamó a su madre, le contó lo que había ocurrido, tenía las marcas en el cuero cabelludo, acudieron a comisaría y al centro médico. El lunes denunciaron los hechos: a tres adolescentes con nombres y apellidos. Los agentes detuvieron a una de ellas, como supuesta agresora, y a la líder del grupo quien no estaba presente pero era la instigadora del hostigamiento de años tanto a Claudia como a otras víctimas. Todas ellas declararon haber sufrido burlas, desprecios y vejaciones por parte de la cabecilla y sus amigas. «Una marcaba los objetivos y las demás lo ejecutaban», señalan fuentes policiales.

El fin de semana del 14 y 15 fue terrible. «Algunos sabían que habíamos ido a comisaría. A mi hija le llegaron cientos de mensajes por whatsApp, por facebook, por todas partes, de gente a la que ni conocía con todo tipo de insultos y amenazas. Algún padre me ha llamado para que retire la denuncia porque lo están pasando muy mal. Pero cómo estamos nosotros», relata a ABC Lola, nombre supuesto de la madre de Claudia.

Ella y su familia se han visto desbordados en los dos últimos años. Claudia, una niña guapa y cariñosa, empezó a cambiar hace casi tres, poco después de empezar la ESO en el instituto público «Huarte de San Juan», el más antiguo de Linares. Madre e hija han peregrinado por médicos y más médicos. La adolescente perdió 5 kilos en dos semanas, vomitaba, se le bajaba el azúcar, le dolía el pecho... Le hicieron curvas de glucemia, pruebas de estómago y hasta marcadores tumorales. Sin diagnóstico. Un psicólogo creyó apreciar anorexia, pero tampoco era eso. Faltaba con frecuencia al instituto. Cada lunes se ponía enferma. Sus padres contrataron a una profesora particular pero aun así repitió segundo. Pedía con frecuencia cambiar de colegio, aunque jamás contó en su casa cuál era la verdadera razón: que le estaban haciendo la vida imposible y ella había llegado a culpabilizarse, como tantas víctimas.

En diciembre, las acosadoras eligieron a una chica que les hizo frente. Acabaron a trompicones. A una tía de Claudia le contaron de forma casual lo ocurrido. «Anda que no lleva tiempo tu sobrina aguantando y sufriéndolas», le dijo esta persona. «Mi hermana me llamó al instante. Ya sé lo que le pasa a la niña. No esperé. En plenas vacaciones de Navidad la cambié de instituto, ni siquiera hablé con los profesores, aunque yo creo que saben quiénes son», explica Lola.

Cómplices en otro centro

Pero cuando creían que todo empezaba a arreglarse apareció de nuevo el azar. Una prima y una amiga de la cabecilla del otro centro la esperaban en el nuevo. Y ocurrió la agresión de febrero. Claudia no ha ido más de 15 días seguidos a clase en este curso (tercero), que sus padres ya dan por perdido. No ha vuelto a clase. No quiere ni encontrarse de frente con las acosadoras ni que le pregunten por lo ocurrido. Desde febrero la adolescente está en tratamiento psiquiátrico. «Ella es el centro de la casa. Si está bien y contenta, todos los estamos; si está mal, lo mismo», asume su madre con resignación.

Ahora la familia solo piensa en que Claudia, a punto de cumplir 17 años, se recupere y pase página. En unos días la evaluará el forense. Las familias de las detenidas quieren un acuerdo extrajudicial, que se pacte una indemnización. Lola se niega: «No puedo poner precio al dolor de mi hija. A lo que ha sufrido y lo que le queda».

martes, 27 de enero de 2015

Malnacidas (Esas jóvenes hijas de puta)

 

suicidio2

Manuel Rodríguez G.

Acabo de encontrarme con un artículo del excelente escritor Arturo Pérez-Reverte, donde como viene siendo costumbre – atípica sana costumbre en un nada apocado pensante insumiso de nuestra lánguida libertad pseudodemocrática-  califica a cada quien con su referencia más precisa: en este caso como HIJAS/OS DE PUTA.

Uno no es tan valiente, ni tan directo a la hora de nombrar a cierta gentuza, como lo hace tan maravillosamente mi apreciado Pérez-Reverte. Aunque cientos de veces he recordado a esas HIJAS/OS DE PUTA, sólo las he referenciado como MALNACIDAS/OS porque se dice por aquí por este territorio de demasiados cobardes donde malvivo, que pudiera ser que pudiera que sus madres fueran hasta buenas personas, hasta “santas”, pero no por ellos sus hijas/os dejan de ser verdaderas HIJAS/OS DE PUTA. Personalmente he podido constatar en no pocas ocasiones que su condición le vienen a muchas/os de casta; es decir ellas/os y sus madres son unas verdaderas HIJAS/OS DE PUTA, aunque no por ello debo llamarlas a ellas y a sus madres con esa “pertenencia”, sino apocadamente solo MALNACIDAS porque insisto, pudiera ser que pudiera que  sus abuelas o madres de sus madres fueran hasta buenas personas, hasta “santas”…

Me temo que seguiré encontrándome demasiado tiempo y demasiadas veces en este pueblo mío con las/os MALNACIDAS/OS, que putearon y putean a mi hija; con esas HIJAS/OS de PUTAS a los que sólo los llamo así cuando los miro y les acuso con una inmensa mirada de desprecio por el enorme daño que nos hicieron; por supuesto a esas alimañas y a quienes permitieron que un minante acoso y derribo se diera contra nosotros.

Especial mención y recuerdo en estos días a una HIJA DE PUTA; perdón quise decir MALNACIDA, a la que Don Dinero en su momento a través de “papaito”, la colocó en la poltrona de máxima responsable de un centro dependiente de una Caja de Ahorros de todos conocida, para que la “princesita” dirigiera un colegio de alumnado con muy graves problemas  y a los que – me contaron autoridades – no dudó en esconder y silenciar muy graves sucesos entre ellos. Por supuesto la zafia HIJA DE PUTA, - disculpas al lector – sólo  lo decía de pensamiento, ya que solo quería escribir MALNACIDA;  por supuesto como decía, la muy harpía no dudó en defender su “ética y profesionalidad” atacando a víctima y familia y, cómo no, apoyándose en bulos y rumorologías que en su día se habían construido con gente tan HIJA DE PUTA,  como esta MALNACIDA…

Quienes se sientan ofendidos o sencillamente crean inoportunos, soeces y poco correctas ciertas expresiones calificadoras les invito a empatizar con la madre de Carla -principal víctima viva de este estado imperante nuestro- Su hija ya no está con nosotros.

A quienes,  (como yo, mi hija y mi familia) habéis sufrido este terrorismo psico-social no hace falta comentaros nada. Desgraciadamente sabeis de qué hablamos Triste

Os dejo con el crudo, pero interesante, honesto y valiente escrito de Pérez-Reverte

Esas jóvenes hijas de puta

Arturo Pérez-Reverte

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/index.html

Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya, si es que se enteraron. Por eso voy a hacer de aguafiestas, y recordarlo. Entre otras cosas, y más a menudo que muchas, el ser humano es cruel y es cobarde. Pero, por razones de conveniencia, tiene memoria flaca y sólo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando le interesa. Quizá debido a eso, la palabra remordimiento es de las menos complacientes que el hombre conoce, cuando la conoce. De las menos compatibles con su egoísmo y su bajeza moral. Por eso es la que menos consulta en el diccionario. La que menos utiliza. La que menos pronuncia.

Hace dos años, Carla Díaz Magnien, una adolescente desesperada, acosada de manera infame por dos compañeras de clase, se suicidó tirándose por un acantilado en Gijón. Y hace ahora unas semanas, un juez condenó a las dos acosadoras a la estúpida pena -no por estupidez del juez, que ahí no me meto, sino de las leyes vigentes en este disparatado país- de cuatro meses de trabajos socioeducativos. Ésas son todas las plumas que ambas pájaras dejan en este episodio. Detrás, una chica muerta, una familia destrozada, una madre enloquecida por el dolor y la injusticia, y unos vecinos, colegio y sociedad que, como de costumbre, tras las condolencias de oficio, dejan atrás el asunto y siguen tranquilos su vida.

Pero hagan el favor. Vuelvan ustedes atrás y piensen. Imaginen. Una chiquilla de catorce años, antipática para algunas compañeras, a la que insultaban a diario utilizando su estrabismo -«Carla, topacio, un ojo para acá y otro para el espacio»-, a la que alguna vez obligaron a refugiarse en los baños para escapar de agresiones, a la que llamaban bollera, a la que amenazaban con esa falta de piedad que ciertos hijos e hijas de la grandísima puta, a la espera de madurar en esplendorosos adultos, desarrollan ya desde bien jovencitos. Desde niños. Que se lo pregunten, si no, a los miles de homosexuales que todavía, pese al buen rollo que todos tenemos ahora, o decimos tener, aún sufren desprecio y acoso en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos que no tienen los medios o la entereza de hacerse respetar a hostia limpia. Y a eso, claro, a la crueldad de las que oficiaron de verdugos, añadamos la actitud miserable del resto: la cobardía, el lavarse las manos. La indiferencia de los compañeros de clase, testigos del acoso pero dejando -anuncio de los muy miserables ciudadanos que serán en el futuro- que las cosas siguieran su curso. El silencio de los borregos, o las borregas, que nunca consideran la tragedia asunto suyo, a menos que les toque a ellos. Y el colegio, claro. Esos dignos profesores, resultado directo de la sociedad disparatada en la que vivimos, cuya escarmentada vocación consiste en pasar inadvertidos, no meterse en problemas con los padres y cobrar a fin de mes. Los que vieron lo que ocurría y miraron a otro lado, argumentando lo de siempre: «Son cosas de crías». Líos de niñas. Y mientras, Carla, pidiendo a su hermana mayor que la acompañara a la puerta del colegio. La pobre. Para protegerla.

Faltaba, claro, el Gólgota de las redes sociales. El territorio donde toda vileza, toda ruindad, tiene su asiento impune. Allí, la crucifixión de Carla fue completa. Insultos, calumnias, coro de divertidos tuiteros que, como tiburones, acudieron al olor de la sangre. Más bromas, más mofas. Más ojos bizcos, más bollera. Y los que sabían, y los que no saben, que son la mayor parte, pero se lo pasan de cine con la masacre, riendo a costa del asunto. La habitual risa de las ratas. Hasta que, incapaz de soportarlo, con el mundo encima, tal como puede caerte cuando tienes catorce años, Carla no pudo más, caminó hasta el borde de un acantilado y se arrojó por él.

Ignoro cómo fue la reacción posterior en su colegio. Imagino, como siempre, a las compis de clase abrazadas entre lágrimas como en las series de televisión, cosa que les encanta, haciéndose fotos con los móviles mientras pondrían mensajitos en plan Carla no te olvidamos, y muñequitos de peluche, y velas encendidas y flores, y todas esas gilipolleces con las que despedimos, barato, a los infelices a quienes suelen despachar nuestra cobardía, envidia, incompetencia, crueldad, desidia o estupidez. Pero, en fin. Ya que hay sentencia de por medio, espero que, con ella en la mano, la madre de Carla le saque ahora, por vía judicial, los tuétanos a ese colegio miserable que fue cómplice pasivo de la canallada cometida con su hija. Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta.

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jueves, 1 de enero de 2015

¿Feliz Año Nuevo? Ayer como tantos días…

Copa rota

Manuel Rodríguez G.

Como mucha gente, debería dar la bienvenida a este otro "Feliz Año Nuevo", pero no lo haré. Ni me apetece ni quiero entrar en ese juego hipócrita e indecente que en muchos casos, representan fechas como estas.

Aunque soy agnóstico, no por ello respetuoso con las creencias y filosofía de la gente, supongo que ese “espíritu navideño” surgió de lo que la tradición cristiana quería plasmar y transmitir con el nacimiento del “Mesías” y lo que ello representaba para un colectivo cada vez más numeroso.

Lejos de ese inicial espíritu de solidaridad, paz, armonía y apoyo a los demás, que originariamente representaba esa fe, observo un exceso de superficialidad, de competitividad, a veces de narcisismo egocéntrico, de consumismo, de rivalidad, de hipócritas alabanzas nada sentidas, de falsas comprensiones hacia los demás. En definitiva observo demasiada frialdad para con las necesidades de los demás; demasiada hipocresía para la realidad actual de tanta gente necesitada y anclada en una muy dañina pobreza material, de recursos económicos. Curiosamente denostados por otra pobreza menos llamativa, tan extensiva como la primera, aunque más lamentable: la pobreza ética de quienes quieren ocultar o sencillamente pretenden ningunear tristes realidades sociales.

Ayer, como cualquier otro día, cené junto a los míos (Silvia, Daniel y nadie más) lo que mi economía me deja y lo que mi realidad y mis sinsabores me permiten. Ayer noche me adentré inconscientemente a reflexionar sobre las realidades de demasiada gente que seguro no pudieron llevarse un buen trozo de carne o de pescado a sus estómagos, penados a casi ayunar en esa última cena del moribundo 2014, y eso me producía cierto mal sabor cuando intentaba masticar, con bastante monotonía una carne jugosa en su continente y contenido, pero apática en su contexto final de año.

Ayer también me evadí y viajé a mis años de adolescencia, cuando esa cena y esa noche eran especiales y duraderas por lo mucho que representaban. Tras ella, se presagiaban momentos de alegría, compañía anhelada y mucha mucha jovialidad, en una extensa noche que por especial se hacía breve pero intensa. Noche ilusionante como la que debe amparar una edad tan crítica, pero a la vez tan motivadora y a la vez tan utópica como representa ese cambio radical que es la adolescencia.

Ayer, como cualquier día tuve que callar, esconder y tragarme, sentimientos nada dulces ni acogedores: Mi hija, una vez más seguía penitente y castigada a seguir viviendo en soledad su triste adolescencia, su condena eterna impuesta por tantos miserables y apoyada por la complicidad y complacencia de demasiados hipócritas de este cobarde lugar que me ha tocado vivir; miserables que a esa hora estarían disfrutando de sus sueños y conquistas ganadas; aún a pesar de las muchas falacias, falta de empatía, inconsistencias, juegos sucios y falta de ética usados en su día a día.

Ayer mi hija, una vez más, estuvo penada a no soñar ni disfrutar de una merecida amistad, de un grupo con el que proyectar su original y ya antigua alegría. Ayer mi hija estuvo castigada a seguir viviendo forzosamente con su única compañía: la dura y minante soledad. Mi hija sufre una pobreza extrema de compañía grupal desde su más tierna infancia. Se la debe a un extenso colectivo de malditos pobres de ética, dignidad y empatía, que lejos de ayudarla y ser solidaria con sus dificultades la exiliaron a una exclusión total en sus pseudocolegios de plástico inmaculado, para proyectar bulos y muy dañinos rumores locales a costa de esconder una falta total de ayudas para paliar su déficit atencional. Esa dejadez del sistema escolar provocó una indefensión y falta de pertenencia total al grupo que finalmente dio lugar a un desgastante proceso de acoso escolar que llegó a ser muy intenso y minante; tanto que se vio obligada a dejar sus colegios con apenas 11 años.

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El cuaderno de Guillermo NO, gracias (Acoso escolar e institucional extremeño)

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